Marvin Benard protagoniza una emocionante jugada con los Gigantes, y Denis Martínez, desde la colina de los Bravos, ya en el ocaso de su brillante carrera.

Sólo ocho, es muy poco

Edgard Tijerino [email protected] Tan difícil como escalar el Everest descalzo, ha sido el aterrizaje de peloteros nicas en las Grandes Ligas… El único caso de súbita e impactante proyección ha sido Vicente Padilla, quien cuatro meses después de haberse embarcado en una de las Carabelas de Colón, gritó: ¡Tierra!, ¡Tierra!, a pulmón abierto en el […]

Edgard Tijerino [email protected]

Tan difícil como escalar el Everest descalzo, ha sido el aterrizaje de peloteros nicas en las Grandes Ligas… El único caso de súbita e impactante proyección ha sido Vicente Padilla, quien cuatro meses después de haberse embarcado en una de las Carabelas de Colón, gritó: ¡Tierra!, ¡Tierra!, a pulmón abierto en el mejor béisbol del mundo, levantándonos de las butacas.

Ha sido Padilla el único que sabiendo lo lejos que está el cielo de nosotros, como lo dice Juan Rulfo, supo cómo acortar el camino utilizando veredas.

Cuenta la leyenda que pitcheres como José Ángel “Chino” Meléndez y Francisco “Lefty” Dávila, lo tenían todo para llegar a las Mayores… “El Chino” congeló una vez a los Dodgers en 1947 durante un juego de adiestramiento, y saltando por encima de la barrera de los 40 años, tuvo aliento y destreza para ganar juegos en nuestra pelota Profesional… Dávila, por su parte, impresionando en México y Venezuela, fue frenado en su ascenso, quedándose a pocos pasos de llegar a la cima de ese esfuerzo.

Hay quienes dicen que en estos tiempos en que los Marlins llaman a Oswaldo Mairena, aquellos dos pitcheres de ribetes espectaculares se hubieran instalado en las Grandes Ligas.

LA PELEA ES MáS FIERA

Bueno, en aquellos tiempos pudo jugar Pete Gray, un outfielder que carecía de un brazo; un veterano que había visto pasar sus mejores días como Conrado Marrero; y más adelante alguien de casi 40 años como el dominicano Diómedes Olivo, debutó en la Gran Carpa… Así que, desde siempre, todo ha sido asunto de oportunidades frente a nuestras narices.

En estos tiempos, la lucha por abrirse paso y fabricarse un espacio en las Mayores es tan complicada y dramática como el retorno de Ulises a Itaca. Es necesario derribar Cíclopes.

Recuerdo que estando en Tampa durante un Spring Training hace unos cuatro o cinco años, vi en acción a 23 prospectos para el campo corto en la organización de los Yanquis, de los cuales 8 eran dominicanos.

¿Se imaginan cuántos en busca de brillar en la misma posición, si sumamos los prospectos de 30 organizaciones? Un reto tan feroz como ir en busca de una Gerencia Empresarial en estos tiempos, cuando Harvard, Stanford, Georgetown, Berckeley, Austin y tantas otras Universidades de indiscutida jerarquía, producen prospectos.

No tengo la menor duda que hoy todo es más difícil en el béisbol… Antes, los latinos eran muy pocos, los negros se encontraron con las puertas cerradas hasta 1947, y nadie pensaba que los asiáticos reclamarían espacio con jugadores tan impresionantes como los que estamos viendo… Agreguemos la multiplicidad de Escuelas en el Caribe y la presencia de scouts en todos los rincones antes inaccesibles, y resultará fácil comprobar lo fiero que es la competencia desde abajo.

UNA ESCASEZ ALARMANTE

En más de un siglo de jugar béisbol, Nicaragua sólo ha producido 8 big leaguers… Si nos atrevemos a “calibrarlos”, sólo Denis —antes del surgimiento casi esplendoroso de Vicente Padilla— se ha graduado como verdadero “astro”… Los otros, no han tenido suficiente carga eléctrica para alumbrarnos.

Y de esos 8 que han llegado, sólo 2 son jugadores de box-score diario: David Green valorado como futuro súper-astro antes de desvanecerse como una especulación inútil, y Marvin Benard, una escogencia de ronda 50 que ha ido más allá de sus posibilidades reales en un alarde de esfuerzo.

Los otros 6 son pitcheres: Denis que pudo ser más grande de lo que fue, pese a instalarse como el latino más ganador de todos los tiempos, Albert Williams de ascenso tan repentino con los Gemelos de Minnesota que aquí no nos percatamos, Porfirio Altamirano en una forma hasta cierto punto casual después de haber sido firmado por los “Amigos” de Miami, Antonio Chévez de paso fugaz por la grandeza realizando cuatro relevos, Padilla quien parece estar comenzando a redactar una gran historia digna de un premio Pulitzer, y Oswaldo Mairena un sobreviviente al mar de las dificultades.

RIGO Y CAMPBELL IMPRESIONARON

Cuando se toma tanto tiempo en producir tan poco, es que el nivel de nuestra pelota es discreto, algo de lo que hemos estado totalmente claros.

Uno piensa que Rigo Mena y Duncan Campbell, tenían el material suficiente para llegar a la cima… Y no es algo especulativo girando alrededor de lo emotivo. Vimos a Rigo fajarse y superar a grandes shorts como Campaneris, José Antonio Pagán, Gil Garrido y tantos otros, que como me decía Orlando Cepeda hace unas semanas en San Francisco, lo más difícil era que no llegara, pero una serie de circunstancias fortuitas conspiraron en su contra.

Lo de Campbell fue dramático al fallecer en un accidente… Él hizo un spring con los Piratas, y en 1998, cuando subió Vicente, uno de los Directivos de Arizona que lo conoció bien, me dijo: “Es uno de los mejores peloteros que yo he visto desarrollarse en las menores. Los Piratas vieron esfumarse una gran posibilidad”

Brant Alyea parecía estar en ruta, pero se le confundieron los mapas de Marco Polo… Estuvo en Triple A cuando su brazo flaqueaba y su bate no logró producir suficiente ruido… Y se quedó corto.

FABRICANDO ILUSIONES

Gersán Jarquín, Durley y Derling Downs, Marlon Abea, Félix Moya y tantos firmados hasta desembocar en Ráudez, Jairo Pineda, Sinclair y Luz Portobanco, más los recientes, extraídos del Campeonato Nacional como William Juárez, Sevilla, Sánchez, nos han ilusionado, pero hasta hoy, como en El Quijote, los Gigantes no han existido, excepto Denis, y lo que parece poder llegar a ser este Padilla creciendo aceleradamente.

¿Hasta dónde podrá impulsarse Gonzalo López? El muchacho de brazo derecho humeante, firmado antes de su cumpleaños 17 por la cifra récord en nuestro medio de 750 mil dólares, ha comenzado a verse afectado por ciertas dolencias en la organización de los Bravos, obligándonos a cruzar los dedos.

En un país donde hemos tenido que improvisar Presidentes, el material para Grandes Ligas es también muy escaso, y naturalmente ha sido muy difícil colocar sobre el tapete a gente con proyecciones consistentes.

Como nos dice Juan Rulfo en su gran novela Pedro Páramo: “Había estrellas fugaces. Las luces en Comala se apagaron. Entonces el cielo se adueñó de la noche”, y le agregamos, quedaron flotando las esperanzas.

UN ALL STAR?

-Por falta de material, no podemos armar un All Star de nicas que hayan aterrizado en las Grandes Ligas… Es más, tampoco podemos hacerlo con los firmados, porque necesitan haber brillado.

-Me dice Oscar Lanzas, que el primer pelotero no pitcher que fue firmado, es Bert Bradford, aquel outfielder de las atrapadas fantasmales, pero no consiguió un avance significativo..

-Podemos organizar un staff con Denis, Padilla, Francisco Dávila, el “Ñato” Paredes y Albert Williams funcionando como abridores, en tanto Porfirio y Mairena en el rol de relevistas… Agreguemos al “Chino” Meléndez y Chévez.

-Pero, es difícil tendernos en el terreno… Green, Benard y Campbell en los jardines, resultan una directa y por supuesto fácil escogencia… Rigo en el short, Gersán en segunda, Alyea en primera… Hay más, pero, ¿se les puede hacer un lugar de acuerdo con su calidad?

-Por favor, ayúdenme… ”Vengan Santos del Cielo para iluminarme”, parafraseando a José Hernández en su Martín Fierro.

¿PORQUÉ NO HAN LLEGADO?
Pablo Fletes
[email protected]

Marlon Abea
Firmado por los Azulejos de Toronto, Marlon Abea jugó dos temporadas en la liga rokie de República Dominicana, pero no avanzó por una supuesta discriminación de los entrenadores de esa nación con jugadores de otros países.

“Yo tuve problemas en República Dominicana porque los scouts prefieren a los peloteros de ese país. Firmar llena de emoción, pero hay que trabajar duro para ascender y no tuve esa oportunidad, a pesar que empujé muchas carreras y bateé dos años muy bien”, comentó.

“Lo único que me hizo falta es tener alguien que me apoyara en la organización. No tuve problemas con el rendimiento ni la adaptación, pero la verdad no estuviera aquí si hubiera contado con el apoyo de alguien. Dominicana es una mala opción de los peloteros. Es una cantera donde llegan muchos y salen pocos, a pesar que me sentía con capacidad de jugar en una Clase A fuerte de Estados Unidos”.

Yáder Hodgson

Yáder Hodgson también jugó dos temporadas en Dominicana con la organización de los Yanquis de Nueva York, pero no avanzó porque considera que se necesita ser un súper estrella para llamar la atención.

“Subir a Grandes Ligas no es nada fácil. Te firman y te mandan a un país como Dominicana donde hay demasiados peloteros locales, con pocos extranjeros. Eso es lo más difícil, porque los dominicanos prefieren a su gente. También tuve problemas con la organización que escogí, porque equipos Tampa Bay no están tan conformados como los Yanquis, donde se sube sólo siendo un súper estrella”.

“Estuve dos años en Dominicana y lo más difícil fue que me dieran la visa para viajar a Estados Unidos a pesar que hice mi trabajo. Decepciona quedar fuera de una organización, pero nunca pierdo las esperanzas de firmar con otro equipo, o jugar en otras ligas profesionales de México y Panamá”.

Jimmy González
Jimmy es uno de los peloteros que más ha durado en las Menores, con los Dodgers de Los Ángeles. Pero no pasó de Clase “A”, a pesar de tener la oportunidad de jugar varios años en Estados Unidos.

“Es difícil subir por la condición de latino. Por eso hay que trabajar duro, el doble de lo que hacen los americanos (estadounidenses). Los Dodgers fue una organización que me dio la oportunidad de firmar, pero no me subieron a categorías mayores como Triple A o Grandes Ligas”.

“Siento que los lanzadores tienen más oportunidad de ascender porque son 9 ó 10 por nómina, pero en mi caso había un segunda base o un utility. Como tercera tenía que ser un jonronero, y cuando me pusieron en esa posición me di cuenta (que) no iba para ningún lado aunque siempre estuviera bateando .300”, comentó González, quien sólo enfrentó algunos problemas con el idioma.

Omar Varela
Jugó varias temporadas para la organización de los Yanquis, pero su mejor momento lo vivió en el spring training de 2000 cuando enfrentó a los Atléticos de Oakland lanzando para los Marineros de Seattle. Sacó un inning y se apuntó la victoria, pero los problemas en el brazo afectaron su proyección.

“A mí se me dio el chance de avanzar, pero tuve una lesión en el codo, una operación que me sacó del juego por dos años. Si no, yo fuera otro grandes ligas nicaragüense, porque los jefes de los Yanquis me decían que yo subiría por mis condiciones. A mí nunca me cerraron las puertas”.

“Yo tuve algunos problemas con la comida, el idioma, pero el principal inconveniente era el clima, porque en la mayoría de partes que jugábamos lo hacíamos con mucho frío, a veces con mucho calor y eso afectaba bastante… Con el idioma siempre estaba claro que el lenguaje era lanzar bien y sacar outs”.

Edgard López
También jugó en Estados Unidos con los Bravos de Atlanta, pero se quedó en el camino.

“Para mí no es muy difícil llegar a las Grandes Ligas, pero afecta cuando no se tiene el factor suerte de su parte. En mi caso surgieron una serie de problemas con la organización que al final ellos me dejaron libre. Ahora que tuve una nueva oportunidad con los Yanquis esperaba quedarme, pero uno de los factores que me afectó fue la edad (26 años) que ya no me permitía más opciones”.

“Es duro adaptarse en los primeros meses, porque no tenés muchas amistades, el estilo de vida es otro. Pero el gran problemas es que los entrenadores ven con mejores ojos a peloteros dominicanos, venezolanos, por la gran cantidad de ellos en las Grandes Ligas. También afecta que el béisbol de aquí es amateur, le hace falta mucho para ser profesional y llegar con una mejor base de enseñanza en las Menores”.

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