Oswaldo Mairena saltó del béisbol nicaragüense al “Big Show”.

“Yo soy de aquí”

Si me bajan, apuesten que regresaré Edgard Tijerino M.DESDE MIAMI, para LA [email protected] Mientras ese pitcher de espectacular crecimiento que es Vicente Padilla, resulta difícilmente expresivo, y sólo es elocuente cuando deja hablar a su brazo lleno de poder y cobijado de intrigas para el bateo enemigo, el zurdo Oswaldo Mairena, todavía creyendo que está […]

  • Si me bajan, apuesten que regresaré

Edgard Tijerino M.DESDE MIAMI, para LA [email protected]

Mientras ese pitcher de espectacular crecimiento que es Vicente Padilla, resulta difícilmente expresivo, y sólo es elocuente cuando deja hablar a su brazo lleno de poder y cobijado de intrigas para el bateo enemigo, el zurdo Oswaldo Mairena, todavía creyendo que está atravesando por una de las historias de las Mil y Una Noches, nos permite captar fácilmente sus emociones, y, conversando, se desborda cabalgando sobre un optimismo contagioso.

“Yo soy de aquí”, me dice con esa firmeza que sólo puede ser otorgada por la confianza, como si estuviera manejando con soltura una bola deslizante hacia la esquina de adentro frente a un bateador en apuros… No es, por supuesto, una frase como “La suerte está echada”, de César; “Ser o no ser”, de Shakespeare; “La verdad es la culpable”, de Danton, o “Los hechos son testarudos”, de Lenín, pero deportivamente tiene un gran contenido y nos muestra de cuerpo entero su fe en el futuro, pese a lo complicado del momento.

“No tengo temor de ser enviado a Triple A, porque les he demostrado que soy de aquí, que puedo pitchear en este béisbol y sacar outs… Puedes ponerle sello, que si no dejan ahora, estaré de nuevo aquí”, apunta, sacudiéndose la rodilla derecha con la palma de su mano, como tomando el reto con la seguridad de superarlo.

“Esto es un sueño para mí. La primera vez que subí con los Cachorros no tenía ni la menor idea del ambiente. Ni siquiera había estado en un Spring Training. Ahora, con más madurez, con mejor pitcheo, con confianza, pienso que voy de viaje”.

¿Qué ha sido lo más difícil?
“Controlar mis emociones. Lo he logrado y he podido manejar a los bateadores… Sólo vas a convencer a quienes te observan sacando outs, no hay otra forma, y debes tirar strikes pitcheando bajito”

¿Quién te está ayudando o incidiendo?
“Vladimir Núñez y se lo agradezco… Aquí no estás en las Ligas Menores… Se supone que cuando te llaman, es porque puedes hacer el trabajo, de no ser así, no te tomarían en cuenta… Entonces lo que debes hacer es fajarte”

¿Cómo explicar el aporte de Núñez?
“Me está aconsejando siempre, me dice cómo trabajar a los bateadores que vendrán hacia el plato para tratar de caerte encima, me ha hecho valorar lo que es permanecer alerta mientras trabajas porque cualquier error puede ser fatal… Ha sido un gran apoyo en todo sentido”.

¿Te sentis cómodo como relevista pasamanos, o te gustaría encargarte de los cierres?
“Mientras esté aquí, me sentiré cómodo… Yo lo que quiero es estar aquí, ser un big leaguer, no volver a las menores”.

Pero, ¿estás consciente de que puede ocurrir?
“Sí, por supuesto, y por eso estoy peleando por impresionar, que es lo único que importa y vale”.

¿Qué es lo mejor que estás mostrando?
“Sin duda, el control… Me coloco arriba en el conteo y luego puedo dominar. Siendo zurdo eso tiene un gran valor”.

Así está Oswaldo, tratando de atrapar el futuro… “Yo soy de aquí, brother”, repite… Como dice Tomás Eloy Martínez en su libro “El Vuelo de la Reina”, ganador del Premio Alfaguara, el mundo no sería lo que es sin las ideas obstinadas, que se mantienen en pie sobreviviendo a las adversidades.  

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