“No se puede hacer una acusación grave sin señalar al culpable. Los obispos están generalizando una acusación gravísima contra todos los medios de comunicación.
Si LA PRENSA conoció de una lista que es parte de un juicio público, en un tribunal público, en la que un obispo fue beneficiado con un vehículo, estamos obligados a informarlo. Ellos mismos dicen que el cristiano no debe tener miedo de informar la verdad, y eso es lo que hemos hecho con toda corrección.
“Una cosa es destrozar al prójimo y otra es publicar pruebas contra los corruptos que le han quitado el bocado a otros que no tienen que comer. Lo importante es decir la verdad para que de una vez por todas los funcionarios dejen de robarse el pan de los pobres.
“Creo que la Iglesia somos todos los fieles. Y como parte de la Iglesia no estamos de acuerdo con ese comunicado de los obispos, ojalá que esto no perjudique a la Iglesia, porque en el fondo, en el verdadero fondo, aunque ellos condenen la corrupción, parece al fin, una defensa velada a la corrupción”.