Isidro R. Zapata Z. [email protected]
Los nicaragüenses son tan cristianos que hasta ateos reconocidos usan frases como “que Dios perdone y bendiga al señor tal…” Es muy fácil que salga de la boca de pecadores como yo el nombre de Dios o Jesucristo, pero no olvidemos que todos en este mundo estamos expuestos a las tentaciones. Yo creo que los clérigos deben darle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Ésta es una frase muy sabia y me recuerda algo que nos enseñaban en la escuela, en los años 70: el presidente José Santos Zelaya durante su mandato a principios del siglo XX, separó el Estado de la Iglesia. ¿Por qué? Porque no hay que confundir las cosas de Dios con las de los mortales, y cada uno tenemos que dedicarnos a lo nuestro. Hoy, casi cien años después, es tiempo de que en Nicaragua los cristianos se dediquen a predicar las Sagradas Escrituras, a aceptar que todos somos pecadores y que sólo a Dios, Nuestro Señor, le debemos temor y adoración. Y el gobierno tiene que dedicarse a trabajar por el pueblo y rendirle cuentas sin confundir una cosa con la otra.
Dejemos a la justicia hacer su trabajo y los cristianos lo suyo. Oraciones y reverencias solamente a Dios. Los demás recordemos que somos pecadores.