Tras un velo de nube se ocultaba la luna
como una reina occidental
serena, invadida de un misterio blindado
y su vestido azul fondeaba en los paisajes.
El viento entre sus dedos iba tejiendo en hilos a la noche
yo te invocaba en mi ritual que no repara en relojes
yo le decía a la multitud de mi esperanza
como en una campaña electoral
el plan de nuestras vidas si me escoges.
Me quiere, no me quiere
mutilados a la espera de sus pétalos
mientras voy despistado de la globalización
sin nada que corrompa esto
que fertiliza tu voz por el teléfono.
Se deshizo del velo la reina occidental
y su traje de noche se lo puso por mí
en su tez veo la tuya ajena todavía
y tu vestido de noche lo voy a destejer con la luz
matutina de mis ojos distintos.