Estimada Psicóloga:
Un muchacho me mandaba saludos, besos y todas esas cosas que ya se puede imaginar, hasta que finalmente un día lo conocí y empezó a venir como amigo a la casa.
A mi mamá le habían comentado que él era enamorado mío y ella me preguntó, se lo negué, porque todavía no se me había declarado. El 3 de febrero lo hizo y a la semana siguiente le dije que sí.
A mi hermano le contaron que yo andaba con él y tuve que terminar la relación porque mi mamá no lo quiere, dice que es un vago que está muy viejo para mí, yo tengo 14 años y el tiene 16.
Él ya no puede venir a mi casa por mi mamá, pero han pasado cuatro meses desde que terminamos y él en todo este tiempo no ha perdido las esperanzas de regresar conmigo, ha seguido insistiendo, pero lo he rechazado por miedo a mi mamá.
Lo quiero con todo mi corazón y él a mí también, y me lo a demostrado en muchas ocasiones, él dice que me da todo el tiempo del mundo, que me va a esperar que cumpla mis 15 años para que así pueda hacerme la visita.
Sé que el tiempo pasa rápido, pero también sé que él es hombre y se puede enamorar de otra chavala. Mi pregunta es la siguiente: ¿Qué puedo hacer en estos momentos?
Respuesta:
Una de las cosas que mencionas en tu carta, y que es muy frecuente en tu etapa, son los conflictos madre-hija, que se presentan cuando como madres no sabemos cómo dar respuesta a los descubrimientos e inquietudes que comienzan a emerger en las hijas adolescentes como vos.
Y uno de los principales temores que se presentan en las madres es el de descubrir que “nuestra hija está enamorada”. Entonces, ¿cómo hablarlo, cómo comportarnos, cómo manejarlo? Son las dudas que pueden invadirlas o invadirnos.
Muchos de estos temores tiene su origen en nuestra educación, en cómo nosotras mismas vivimos nuestra propia sexualidad, quién respondió a nuestras preguntas, quién aclaró nuestras dudas. Y también muchas de las que ahora son madres de hijas adolescentes no contaron igual que vos con la mamá o con algún adulto responsable y respetuoso que les diera respuesta y que las acompañara en su descubrimiento.
Tal vez tu mamá no sabe, no aprendió cómo abordarte, puede ser que exista alguna experiencia o duda o inquietud de ella que no fue procesada y que no está resuelta. En nuestra sociedad no es fácil hablar sobre sexualidad y tu mamá no es la excepción. Vos podes guiarla, orientarla, sobre cómo puede ella abordarte, decile sin miedo que necesitás que te guíe en este momento, que querés contar con ella, para que de tus sentimientos y de tus palabras no vuelva a salir que no existe comunicación franca y de respeto entre ustedes.
Enseñale a ser tu amiga, invitala a que confíe en vos, en que no querés, ni deseás equivocarte, porque muchas veces se ha confundido la sexualidad con el sexo, el amor con el coito (penetración), y esta confusión no sólo la tenemos los adultos, sino también las adolescentes como vos. Si no, fíjate y comprobá a tu alrededor a cuántas amigas o conocidas tenés que se han embarazado a temprana edad, cuántos adolescentes y abandonan a sus compañeras cuando están embarazadas. Y esto no significa que esté insinuando que esto te va a suceder a vos, pero es muy importante que conozcás cuál ha sido la realidad para que vos la podas argumentar.
Aprendé y enseñale a negociar a tu mamá, y también es bueno que busqués orientación y guía en los centros donde brindan información sobre temas que en este momento te inquietan.
Ya no sos una niña, pero tampoco una adulta, sos una adolescente que tiene deberes y derechos como persona, como mujer, como ciudadana, y es importante que descubrás cuáles son para hacerlos valer, para que tu ser, tener y existir tengan coherencia.