Juan Ignacio Rosales [email protected]
“Con un aguacero la calle se convierte en un cauce y más de 200 menores corren el peligro de ser arrastrados por las corrientes cuando van o vienen de clases”, aseguró Manuel Bermúdez, habitante de la comarca de Santo Domingo, ubicada de la Iglesia Santo Domingo, tres cuadras al Este y tres hacia el Norte.
“Cuando llueve por la mañana se puede ver a los niños y adolescentes cargando en sus manos sus zapatos lustrados para evitar que se les ensucien”, afirmó Bermúdez.
Resaltó que la calle principal pasa a una cuadra de su casa, la que se le inundará porque la basura que han llegado a tirar frente a su propiedad, impedirá que la corriente de agua, lodo y basura, circule libremente.
Dijo que la comunidad ha expuesto a la Municipalidad el problema en repetidas ocasiones y han mandado muchas cartas para que les ayuden a solucionar el problema, pero aún no les responden.
El denunciante indicó que cada vez que envían una carta a la Municipalidad exponiendo la situación, llega un equipo de expertos, pero no vuelven a ayudarlos.