El Búnker ahora es la Asamblea

Raúl Martínez [email protected] A finales de los años 70, el señor Anastasio Somoza se atrincheró en el Búnker junto con sus principales allegados para protegerse del clamor del pueblo para que abandonara el poder. Ellos le hacían creer que era el único que podía gobernar. A partir de 1990 Daniel Ortega y su camarilla cambian […]

Raúl Martínez [email protected]

A finales de los años 70, el señor Anastasio Somoza se atrincheró en el Búnker junto con sus principales allegados para protegerse del clamor del pueblo para que abandonara el poder. Ellos le hacían creer que era el único que podía gobernar.

A partir de 1990 Daniel Ortega y su camarilla cambian de lugar el Búnker y lo hacen funcionar en la Asamblea Nacional. Allí se parapetan para no enfrentar las acusaciones de violación y apropiación indebida de bienes de los nuevos ricos, hecha durante la piñata. Al igual que Somoza, Ortega se deja convencer por sus encubridores de que solamente él puede ser candidato de su partido.

A partir de enero del 2002 el señor Arnoldo Alemán, por acuerdo con el señor Ortega, llega a engrosar el número de refugiados en tan eximio lugar, donde se hace acompañar de familiares, allegados y cómplices de sus actos de corrupción durante su gobierno. Al igual que los dos personajes anteriores, los adláteres del señor Alemán cierran filas alrededor de su cabecilla para intentar burlar todos ellos la justicia, haciéndole creer que es el único que puede dirigir el partido. Algunos de estos allegados pasarán a la historia con letras grandes por haber engavetado la solicitud de desaforación, ellos son: René Herrera, Wilfredo Navarro, Yamileth Bonilla, María Auxiliadora Alemán y Guillermo Osorno.  

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