Edgard Rodríguez C. [email protected]
Aparte de su recta que cruza con frecuencia la barrera de las 90 millas, Oswaldo Mairena tiene otro valioso atributo y no es propiamente su curva o su valentía desde la colina. Me refiero a su fortaleza temperamental.
Ya ha llovido bastante desde aquellos días en los que una mala actuación tardaba en cicatrizar. Ahora no cicatrizan porque no le producen heridas. Si cae, sabe que su próximo paso es tratar de levantarse y a menudo lo consigue.
En 1995 fue víctima de una violenta línea de Alberto Hernández que rebotó en su frente. Y cuando todos pensábamos que no volvería a lanzar, lo hizo hasta mejor. Un año después fue firmado, y rendirse no está entre sus futuras decisiones.
Éste es el último año de su contrato y da la impresión de que eso ha sido un aliciente valioso para incrementar su empeño y hacerse sentir desde la tropa Triple A de los Marlins, los Cañones de Calgary, donde es usado en juegos que se pueden ganar.
Después de sus 10 primeras actuaciones, Mairena presenta récord de 1-0 y 1.59 en efectividad. Ha lanzado durante 10.1 entradas, en las que cede 2 carreras limpias, con 3 bases y 11 ponches.
Entre los cañonazos que ha cedido está un cuadrangular.
Uno lo escucha hablar y da la impresión de que al día siguiente lo subirán a las Mayores. Siempre está positivo. Y aunque para materializar esa posibilidad necesita algo más que eso, al menos dispone del entusiasmo y la determinación de luchar.
“Ahora sólo sos (Vicente) Padilla, pero te voy a hacer escribir de mí”, me amenazó ayer en una llamada que nos hizo desde Portland, Oregon, donde anoche los Cañones iniciaban serie de cuatro partidos contra la tropa local.
Hasta el momento, Oswaldo ha hecho un buen trabajo. Su efectividad es la mejor del club —sin incluir los partidos de anoche—, la frecuencia de ponches es formidable, pero necesita admitir menos hits (12 en 11 innings). Eso podría ser abuso de su recta.
De persistir así, en pie de guerra, no será fácil para los Marlins dejar de considerar la posibilidad de un ascenso. Este zurdo no se rinde.