Byron Molina Palacios
En Jinotega, desde que abrimos los ojos por la mañana sentimos que estamos en una de las ciudades más sucias del país, otrora una de las más limpias. Ahora da vergüenza traficar por sus calles, en las que se observa el montón de basura en las cunetas. Allí se encuentra de todo, plástico, hojas de tamales, cáscaras de bananos, excremento humano y de perros, así como muchas cosas más, ¡¡¡no una acera buena!!! ¿Y el consejo municipal? Bien gracias.
Los cables eléctricos de la ciudad están llenos de musgo, da la impresión de un pueblo abandonado. Cuando uno conduce parece que se anda en una lancha en el mar medio picado por el viento, sufriendo los vehículos el deterioro de todo. El agua escasea y la gente se nota polvosa y mal vestida por la pobreza que pasamos. Y se le echa la culpa a los precios del café. Vivimos deprimidos, porque sentimos que ¡¡¡no tenemos futuro!!!