un estudiante en el taller de carpintería en el Instituto Politécnico Bartolomé Colón, en Bilwi. Se conoce que ahí forman a los mejores ebanistas del país.

Costa Atlántica con poco acceso a la educación

Mientras en el campo del Pacífico nicaragüense el promedio de años de estudio es de seis, en el Atlántico es de dos. La distancia de la casa a la escuela, la falta de dinero y la ausencia de un currículo escolar ajustado a la realidad costeña excluyen a buena parte de su población del sistema […]

  • Mientras en el campo del Pacífico nicaragüense el promedio de años de estudio es de seis, en el Atlántico es de dos. La distancia de la casa a la escuela, la falta de dinero y la ausencia de un currículo escolar ajustado a la realidad costeña excluyen a buena parte de su población del sistema educativo

Amalia Morales, Benjamín Blanco y Carlos Gonzá[email protected]

Si la distancia pesara más que la voluntad, Aydalina Moreno, de 20 años, habría dejado de estudiar hace tiempo.

Moreno es originaria de La Cruz de Río Grande, el municipio de la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, que está a siete horas de Bluefields en lancha rápida.

Después de la escuela primaria en La Cruz de Río Grande, no hay más opciones de estudio.

Por razones como esa, la población rural del Atlántico sólo acumula dos años de estudio, contra cinco que se cursan en el área urbana y seis en el resto del país, según compara el informe de Desarrollo de la Costa Caribe.

Sin embargo, Moreno, inconforme con esa realidad que ronda su vecindario en La Cruz de Río Grande, y apoyada por sus padres, aun con las dificultades económicas que eso supone, se fue a estudiar a Bluefields.

Moreno, la mayor de cinco hermanos, aspira a trabajar pronto para ayudar a su familia. Por eso entró a estudiar contabilidad, al nivel de técnico medio, en el Instituto Politécnico Cristóbal Colón, que está en la cabecera de la RAAS.

El estudio para Moreno implicó un cambio de domicilio. No tendría tiempo para viajar a diario 14 horas. Menos aún, 500 córdobas cada día para costear el pasaje de Bluefields a La Cruz, cuyo transporte es irregular.

“Por eso vivo aquí, en Bluefields, en casa de una tía, prima de mi madre. Estoy en el primer año de la carrera y en el cuarto año del bachillerato técnico”, explicó la costeña.

ÁREA LIMITADA

Gustavo Madrigal, responsable del Programa de Educación Bilingüe Intercultural (PEBI) que desarrolla el MECD, explica, además de la ubicación geográfica, “la situación topografía, la carencia de recursos, la dispersión de las comunidades, el sistema de comunicación que en muchos casos no existe, la peculiaridad lingüística de sus comunidades”… como las principales limitaciones de la educación en el Caribe nicaragüense.

Se estima que a escala nacional hay 42 habitantes por kilómetro cuadrado, en el Atlántico es de 10, siendo menos poblado el Norte que el Sur.

Organizaciones como el Vicariato Apostólico de Bluefields, que a través de sus escuelas atienden a 17,500 niños, han manifestado que la dispersión de la población es uno de los inconvenientes para llevar la enseñanza.

Para las elecciones regionales, municipales y nacionales, las autoridades del Consejo Supremo Electoral (CSE) enfrentaron dificultades para entregar y recoger las boletas por los mismos problemas: falta de vías de acceso y dispersión de caseríos.

POCOS PUEDEN

El Politécnico, al que asiste Aydalina Moreno, reúne en sus aulas a 500 muchachos. El otro instituto técnico, situado en la cabecera de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, acoge a 652 alumnos.

De acuerdo con el censo de población de 1995, el Caribe nicaragüense tiene un poco más de medio millón de habitantes, es decir, que ni el uno por ciento de su población estaría dentro del sistema de educación técnica.

Aydalina Moreno casi no va a su comunidad por falta de dinero. No tiene ni para el pasaje en panga de remos, que llega en tres días. Y la mensualidada de la carrera que estudia es de100 córdobas. Ella está a la espera de la aprobación de una beca para continuar en clases.

Anselmo Ramírez, encargado del PEBI en el MECD, estimó que un estudiante en el Atlántico cuesta tres y cuatro veces más que en el resto del país.

Un estudiante atendido por el MECD tiene un costo anual promedio de unos 1,200 córdobas.

EL REZAGO

Pero la cobertura no sólo es escasa en el sistema de enseñanza técnico, también lo es en otros programas de educación.

“En Nicaragua la RAAN y la RAAS son las regiones de mayor desatención por parte del Ministerio de Educación”, reconoce un reciente diagnóstico sobre educación de adultos en tres regiones del país.

En la RAAS, con una población de 322,844 personas, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, MECD, reconoce que un 38 por ciento de la población mayor de 15 años no lee ni escribe en esa región.

Mientras que en la RAAN (243,549) la tasa es del 36 por ciento.

En la Costa Atlántica la educación de adultos es prácticamente nula. Se tiene información de que el MECD sólo atiende al 7,7 por ciento de los analfabetos.

“La Costa Caribe también presenta diferencias en el acceso de sus niños, niñas y jóvenes al sistema educativo formal”, dice el informe de Desarrollo Humano.

Esa afirmación se basa en que menos de dos, de cada 10 niños, de entre tres y seis años va al preescolar. La frecuencia se repite en la secundaria.

Las estadísticas de matrícula mejoran en primaria. En ese programa se inscriben por lo menos ocho de cada 10 niños.

En 2001 se matricularon en primaria 95,000 niños, sin embargo, en secundaria la inscripción fue inferior a los 20,000.

Y justo, hay más disposición de infraestructura para primaria que para otros niveles educativos.

Las dos regiones suman 1,139 escuelas primarias y 77 secundarias.

Además, hay dos centros de formación docente, uno en el sur y otro en el norte, que el año pasado matricularon a 197, muchos de los cuales estudian con becas.

EDUCACIÓN BILINGUE

La particularidad de ser una región multilingüe no pasa inadvertida en la región.

Aunque el 72 por ciento de la población de la Costa es mestiza, oriunda de departamentos del centro y norte del país, hay un 28 por ciento que habla mískito, mayangna, creole, rama y garífuna.

El MECD a través del PEBI atiende a mayangnas, creoles y mískitos.

Anselmo Ramírez, director de dicho programa, dice que la educación bilingüe funciona de primero a cuarto grado en el norte, y hasta sexto en el sur, donde se concentra la población que habla inglés criollo.

Todavía el programa no atiende a las poblaciones rama y garífuna, que representan al 0,55 y 0,43 por ciento, respectivamente, de los costeños.

Hace unos tres años, durante la administración de José Antonio Alvarado en el MECD, hubo la intención de enviar docentes del Pacífico para que enseñaran español en el Atlántico, se suponía que por demanda de las comunidades.

Esa idea no se llevó nunca a la práctica, sin embargo, los funcionarios del MECD reconocen que la carencia sigue latente.

Para el funcionamiento de este programa cuentan con 720 docentes, sin embargo, Gustavo Madrigal estima que se necesita un 40 por ciento más de educadores.

El año pasado se terminó de editar e imprimir textos escolares del programa. Y a través del programa APRENDE 2002 se está completando la impresión de bibliografía en los idiomas más predominantes de la región.

Madrigal dice que los niños tienen libros en sus idiomas en las distintas asignaturas. Añade que una de las ventajas de estos textos es que fueron elaborados por docentes y técnicos de la región.

DOCENTES

A pesar que en el Atlántico la comida cuesta hasta un 50 por ciento más que en el Pacífico y el transporte hasta dos y tres veces más, los maestros en esa región tienen el mismo sueldo que uno del Pacífico.

El profesor Feliciano Ojeda Aníbal devenga un salario de 750 córdobas, trabaja en la comunidad de Lapán, a unos 80 kilómetros de Bilwi. Para venir a retirar su salario a esta ciudad tiene que pagar 150 córdobas mensuales, en comida gasta 300 córdobas “y comiendo sólo arroz y frijoles, porque la carne se consigue con suerte una vez a la semana”, se quejó el docente.

Ojeda dice que con ese “salario de hambre” tiene que mantener a su esposa y dos hijos. “Los maestros y enfermeras de la Costa deberíamos de ganar un salario diferenciado, porque una libra de queso en Bilwi cuesta hasta 25 córdobas, una bolsa de leche de una libra cuesta 20 córdobas, en fin, aquí todo es mucho más caro que en el Pacífico”, enfatizó el maestro.

Por las dificultades de transporte en comunidades como San Carlos de Río Coco o Siksayari, los maestros se pagan cada tres meses.

Eso porque sus sueldos mensuales son más bajos que el costo del transporte, que hasta sitios como Siksayari cuesta 600 córdobas ida y vuelta. Además, si son tres docentes va uno, como apoderado de los otros, a retirar el pago.

De igual forma, en muchas de esas comunidades la escuela sólo llega hasta el cuarto grado.

ESFUERZOS

El Plan Nacional de Educación, PNE, ha previsto el desarrollo del Atlántico en su estrategia.

Para ello conformó una subcomisión curricular, que pretende transformar el contenido de la enseñanza en la región y ampliar la cobertura escolar.

Existe un Sistema Educativo Autonómica Regional, SEAR, en el que participan autoridades costeñas y se plantean una serie de metas, entre otras, la ampliación del programa de alfabetización antes de 2003 para el 50 por ciento de los que no leen ni escriben en esa región.

En teoría, el MECD, tiene disposición de oír y dar respuestas.

Una de ellas es lo que se hará a través del Programa de Recuperación Regional de América Central, PRRAC, que desde este año alfabetizará a adultos de la RAAN.

Mientras estos cambios ocurren, Aydalina Moreno espera conseguir la beca que le permita continuar con su formación.

En los últimos días le han vuelto los dolores de cabeza. Cree que tiene problemas en la vista, sin embargo, estas dificultades no son suficientes para mermar sus deseos de preparación, como probablemente los tienen muchos en esa región del país.

OTROS INDICADORES DEL ATRASO

Este año el MECD registró una matrícula aproximada de 1,400,000 estudiantes de los cuales cerca un 10 por ciento, podría situarse en la región Caribe.

La Costa Atlántica ocupa el 46 por ciento del territorio nacional, es la zona con los principales recursos maderables y pesqueros del país

Agencias de Naciones Unidas han advertido que la baja escolaridad entre las mujeres aumenta la posibilidad de tener hijos. Según el informe de Desarrollo Humano en esa región, sólo el 35 por ciento de las mujeres usan métodos anticonceptivos. En el resto del país lo hace 67 por ciento

En promedio, las costeñas tienen dos hijos más que las del Pacífico.

Las vías de acceso son una traba seria para todas las actividades de la región. De acuerdo con el informe, sólo hay un 18 por ciento de caminos revestidos y el 3,35 pavimentado en la RAAS.  

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