Jimmy Antonio Pravia Mena [email protected]
Harto conocido es el padecimiento de la celulitis, hinchazón del tejido adiposo por engrasamiento de sus células.
Pero acuñemos en Nicaragua el vocablo “Cedulitis”, para significar la exigencia intransigente que los poderes públicos, Bancos y otras instituciones de “servicio”, imponen a los ciudadanos en cuanto a presentar la Cédula y no otra identificación alternativa (pasaporte, licencia de conducir, etc.) como requisito sacramental para dar o no el servicio.
Está bien que se acostumbre a la población a formalizarse y a que se use la Cédula. Pero está mal que el Consejo Supremo Electoral (CSE) sea, como es, desganado y desconsiderado en reponer con presteza las Cédulas que el ciudadano extravía, no pocas veces —incluso— por haber sido víctima de robo.
Es axiomático en Derecho Administrativo que el administrado no debe ser rehén de las deficiencias de la administración pública, pero, como en Nicaragua no hay tradición de Estado facilitador, sino de Estado fastidiador, los que extraviamos nuestras Cédulas sufrimos durante meses de una cruel “muerte civil” o al menos “invalidez civil” debido a la “Cedulitis” y al desgarbo del CSE en reponernos la Cédula perdida.
La celulitis afecta a los gordos. La “Cedulitis” a gordos y flacos.