Miguel Alemán Robleto [email protected]
No se puede defender al sector azucarero, sólo porque otros países mantienen el arancel. En esta lógica habría que aumentar el arancel a todos los productos agropecuarios para los cuales se ha eliminado el arancel en nombre del libre mercado, puesto que toda Europa, Japón y los propios Estados Unidos mantienen protegidos su producción agropecuaria.
La verdad es que, el arancel que protege al azúcar tiene como efecto perverso que sobreviva una industria azucarera ineficiente. Y esa ineficiencia la pagamos los consumidores pagando una azúcar más cara. De hecho, las industrias azucareras prefieren vender el azúcar a nivel interno que exportarla. Ahora bien, esto de reducir el arancel al azúcar no es nada nuevo.
Es importante valorar por qué que se ha liberalizado el mercado del maíz y del frijol y no el mercado del azúcar. La respuesta, claro está, es que la capacidad de cabildeo del Sr. Pellas es mayor por sí misma, que la capacidad de cabildeo que tienen más de 100 mil productores de maíz y frijol de Nicaragua. A pesar que el voto decisivo de éstos fue fundamental para que el Sr. Alemán y después el Sr. Bolaños llegara a la Presidencia.
Con ello quiero decir que, si bien es verdad que la motivación detrás de la ley es sólo una nefasta sed de venganza política, es necesario examinar lo que hay más allá de este oscuro y mezquino interés del sector liberal alemanista.