Everth Briceño es un joven humilde que ha depositado todas sus energías de juventud en el boxeo desde los 18 años de edad. Es originario de Chichigalpa pero reside en Managua para realizar la meta más firme de su vida, pelear por un título mundial.
Al parecer va por buen camino, pues de 140 peleas en Amateur únicamente en tres no consiguió la victoria y ahora, a sus 24 años, ya en la profesional, de los siete enfrentamientos, seis ha ganado por nocaut y uno por decisión.
“Es el mejor novato que se proyecta para este año”, comenta su entrenador, mejor conocido como “Polvorita”, quien lo acompañaba a la hora del entrenamiento matutino.
Este joven, que desde niño jugaba a los golpes con los compañeros de clases y peleaba por las novias, ha viajado a Canadá y Venezuela en representación de su país, y recientemente salió victorioso en una riña contra el costarricense “El Chanfun Morales”, a quien Briceño le fracturó las costillas.
“Él había dicho que me iba a arrancar la cabeza y yo sólo dije: ‘en el Rin vamos a ver quién es quién’”, afirma.
Aunque todavía no es un boxeador famoso, se siente muy satisfecho, pues en su natal Chichigalpa todos llevan su trayectoria muy de cerca y se sienten muy orgullos de él, ya que de 100 boxeadores de ese municipio es el único que ha salido a representar a su país.
Aparte de ser un boxeador de mucho éxito espera ser un profesional en ingeniería electrónica o mecánica, pero esta meta por el momento tendrá que esperar, pues no cuenta con los recursos económicos para costearse la carrera universitaria.
¿El campeonato más importante que has tenido?
“Bueno, para mí todas mis peleas son importantes, todas por igual”.
¿Qué te gusta de este deporte tan rudo?
“El entrenamiento, pero también me gusta subirme al Rin y que la gente me aplauda. Me siento muy feliz cuando gano mis peleas”.
¿A qué o a quién atribuís los méritos que has obtenido en el deporte?
“Cada vez que yo entro al Rin le pido a Dios que me dé fuerzas. El secreto está en Dios, en el apoyo de la gente y en mi entrenamiento”.
¿Debe o no debe, un joven que se dedica al deporte, estudiar una carrera profesional?
“Sí, porque el deporte no es para toda la vida, únicamente se aprovecha en la juventud. Uno debe sacar otra carrera y estudiar porque si te fracturás una mano o una pierna hasta ahí llegaste”.
¿Alguna vez te has sentido temeroso en medio de una pelea?
“Sí, fue una vez con Leandro Mendoza, él es un muchacho muy bueno y lo he visto pelear y sé que es fuerte y muy bravo cuando está arriba del Rin. Pero al final le gané por nocaut”.
¿Te has enfrentado con un conocido?
“Sí, eso es incómodo, pero no tiene nada que ver, porque abajo somos amigos y arriba no nos conocemos, aunque uno trata de no lastimar mucho”.
¿En qué consisten los premios de las peleas boxísticas?
“Uno firma un contrato con el promotor por una cantidad de dinero. Como yo estoy comenzando, he estado ganando poco, por ejemplo he ganado unos trescientos cincuenta dólares por pelea”.
¿Qué te motiva seguir adelante?
“Pelear un título mundial. Cuando corro a la hora del entrenamiento, pienso en eso, y tengo más ganas de correr, porque ese es mi sueño”.
¿Tu novia está de acuerdo que vos practiqués este deporte?
“Al inicio ella no quería que yo estuviera en el boxeo, y cada vez que yo me subía al Rin se le salían las lágrimas. Ahora ella ya entendió que no me voy a retirar”.
¿Qué hacés en tus tiempos libres?
“Cuando no hay peleas me dedico hacer trabajos de electricistas o me voy a mi casa a ayudar a sembrar”.
¿Alguien a quien admirés?
“Alexis Argüello. Ver sus peleas también me motiva, y pienso que si él llegó lejos, también puedo llegar”.
¿Creés que una mujer boxeadora puede ser mejor o igual que los varones?
“No pueden ser tan fuertes como nosotros. La fuerza de una mujer no se puede comparar con la fuerza de un hombre”.
¿Llevás una dieta especial?
“Sí, una dieta bastante dura. Yo mismo me pongo esa dieta porque tengo que mantenerme en 112 libras”.
¿No tenés vicios?
“No, gracias a Dios no tengo. El guaro hace mucho daño en el hígado entonces si me dan un golpe abajo me pueden noquear, y el cigarro cansa y yo tengo que correr”.