- Pretenden mejorar condiciones sanitarias de industrialización y comercialización
María Antonia López M. [email protected]
LA PAZ CENTRO, LEÓN.- Es un proceso tedioso, que obliga a tener un máximo de cuidado. El procesamiento de las semillas de marañón es una actividad que requiere máxima dedicación.
La Cooperativa Agroindustrial de Mujeres de Tecuename, no ha podido superar su capacidad productiva, porque la materia prima que demandan es muy escasa y a veces para suplir la demanda nacional establecida se ven obligadas a importar semilla de marañón desde Honduras.
Al principio, todo andaba por buen camino, pues se pensaba que el país tenía suficientes plantas, no obstante, los árboles disponibles son viejos y dispersos en unas 800 manzanas a nivel nacional. Ahora, se enfrentan con algunas dificultades pero lo más importante es que las soluciones “están a la vuelta de la esquina”.
Desde 1994 cuentan con el apoyo de la Unión de Cooperativas Madrileñas, el Ayuntamiento de Madrid, el Centro para la Promoción, Investigación y el Desarrollo Rural y Social (Ciprés) y desde hace dos años se integró Oxfam.
Para montar el proyecto se realizó un estudio a nivel nacional sobre la producción de marañón, además de realizar una visita a una planta similar instalada en El Salvador.
Se organizó a 16 mujeres que aún se mantienen operando. Yolanda Escobar, presidenta de la cooperativa manifestó que durante estos meses se encuentran acopiando semilla en un promedio de 350 quintales para un año, aunque la capacidad de la cooperativa es para procesar hasta 1,000 quintales.
La deficiencia de semilla lleva a la cooperativa a operar solamente tres a cuatro meses y para evitar ese desabastecimiento permanente en unos años contarán con una producción propia extraída de una plantación de 10 manzanas, explicó Javier Pasquier, del Ciprés.
Añadió que el proceso de industrialización debe ser mejorado durante el horneado, además de usar gas a cambio de leña, modificar las condiciones higiénicas del trabajo y procurando la obtención de semilla orgánica de las plantaciones que serán manejadas por familiares de las cooperadas, así como pretenden remodelar las instalaciones para tener una fábrica similar a la de El Salvador.
Además buscarán cómo conseguir un registro de marca para mejorar la comercialización. Actualmente el producto es vendido en los supermercados nacionales en presentaciones de 3 onzas y pequeñas cantidades son exportadas a España; las perspectivas son ampliarse.
El producto es vendido por la cooperativa en 9 córdobas, pero en esos centros de venta se cotiza hasta en 14 córdobas, en España cada bolsita es valorada en un dólar.
DE CÓMO LA SEMILLA LLEGA AL MERCADO
La semilla de marañón en porciones de 20 libras es llevada hasta una canasta metálica, mezclada con aceite en un freídor (horno) artesanal con temperatura de 250 grados, que funciona a base de leña. Debido a la dureza de la cáscara, colocaron dos chimeneas para que el material no se ahume por dentro. Ahí permanece durante 90 segundos.
La semilla se traslada posteriormente a un cajón de madera lleno de aserrín.
Se coloca en el suelo embaldosado para que termine de enfriar durante cuatro horas y descascarillar.
La semilla es trasladada a una mesa de cemento donde se han diseñado pequeños huecos para colocar cada una y proceder al quebrado.
Se coloca en unas panas, para contabilizar la cantidad de semilla partida por cada mujer.
Por la tarde se reúnen las semillas y se introducen a otro horno donde permanecen durante cuatro horas
Se sacan para dejarlas en pergamino, desde ese momento utilizando guantes, gabachas y otros. La semilla pasa un proceso de desinfectado que consiste en introducirlo al horno nuevamente, con intervalos de 15 minutos para voltearla y que adquiera un dorado parejo.