Edgard Tijerino M. [email protected]
El 10 de septiembre, Randy Johnson cumple 39 años… Es decir, estará acercándose inevitablemente al punto de desgaste para un pitcher de poder devastador… A esa edad, Don Drysdale ya no tiraba, Bob Gibson había entrado en declive y Tom Seaver sólo pudo fajarse rindiendo por dos temporadas más. El último caso excepcional fue Nolan Ryan.
Pero, lo importante es la búsqueda del presente, y por lo visto de Johnson en este arranque de temporada con 5 victorias atravesando abril, porcentaje de 1.38 en efectividad y una espeluznante faena de 17 ponches, está pretendiendo conquistar su quinto premio Cy Young y cuarto consecutivo.
¡Qué alarde de poder y de dominio!
El impresionante Curt Schilling, el cerebral Greg Maddux, el zurdo Al Leiter, el resurgente Liván Hernández y el consistente Matt Morris, aparecen en pantalla como los más peligrosos retadores, pero Randy parece listo para volver a escalar el Himalaya del pitcheo.
Igual que Koufax, Johnson pareció colocarse al borde del descarte víctima de un descontrol alarmante. En cierta ocasión, con Montreal, cedió 10 bases por bolas en 4 entradas y un tercio, y en la temporada de 1991, hizo historia al otorgar más transferencias (152), que la cantidad de hits permitidos (150), con un recorrido menor de 200 innings… Tardó en conseguir los ajustes necesarios, pero lo hizo, y se convirtió en pitcher prohibido
“No hay pitcher más temido en el béisbol”, me decía hace unos días en San Francisco el colega Jaime Jarrín, en tanto Felo Ramírez, el legendario locutor de los Marlins, apuntaba: “Mientras los bateadores no puedan ver la pelota que él lanza, seguirá haciendo estragos. Es un fenómeno”.
Incluso bateadores del calibre de Barry Bonds y Sammy Sosa, se ven derretidos frente al pitcheo paralizante de Johnson.
Ver lanzar latigazos al gigante de 6 pies 10 pulgadas y mirada fiera, es el sueño de todo fanático del béisbol… Por momentos, luce tan impresionante como un volcán en erupción, expulsando lava.
Observen lo siguiente: en las temporadas de 1999, 2000 y 2001, Johnson ha ponchado a 364, 347 y 372 enemigos… ¿Tendrá aliento para ser el primer pitcher de 400 ponches en la la historia? Ese es uno de los grandes atractivos que tiene seguir sus huellas este año.
Él todavía no alcanza los 382 ponches de Koufax y los 383 de Ryan en una temporada.
“No hay pitcher más difícil de batear. Uno se siente desarmado. Se puede intentar algo contra el sinker de Brown o el pitcheo cerebral de Maddux, pero todo parece inútil contra Johnson… Se ve demasiado inmenso desde 60 pies y 6 pulgadas. Pienso que deberían obligarlo a lanzar a mayor distancia”, dijo Sammy Sosa al Chicago Tribune al borde de la desesperación.
¿Recuerdan a John Kruk en un Juego de Estrellas? Prefirió salir bruscamente del cajón de bateo, cerrar los ojos y rezar, mientras venía hacia él un balazo de Johnson
Difícilmente sonríe… Él es un verdugo implacable siempre enfocado en decapitar bateadores… A falta de guillotina, Robespierre pudo haberlo utilizado durante la Revolución Francesa para cortar cuellos con sus rectas espeluznantes, siempre bien afiladas.
SUS CIFRAS
Con sus 5 victorias en el arranque de 2002, Randy llega a 205 en su carrera por 101 reveses… Olvídense, no podrá ser un pitcher de 300, pero Koufax no necesitó tantos triunfos para alcanzar la inmortalidad.
Él entró a la temporada con 3,412 ponches y espera llegar a los 4,000 en la recta final de la próxima temporada si su brazo responde a las exigencias.
En la postemporada de 2001, ganó 5 juegos y perdió 1 con 47 ponches en 41 entradas y un tercio cediendo sólo 8 bases por bolas… En dos ocasiones, ha logrado 20 triunfos y tiene un balance de 18-2 en 1995. Es ganador de Cy Young en cada liga como Gaylord Perry y Pedro Martínez.