- En Puerto Príncipe alumnos soportan sol y lluvia, y reciben las clases en “ pupitres” de troncos de árboles sostenidos por reglones
- Ser maestro tierra adentro es algo más que un sacrificio, pues reciben un “salario” de 100 ó 200 córdobas
Jerónimo Duarte PérezCORRESPONSAL/NUEVA [email protected]
Unos 500 niños de la comunidad de Puerto Príncipe, ubicada a 45 kilómetros al sureste de Nueva Guinea, reciben clase bajo el sol, y cuando azotan las lluvias tienen que abandonar el lugar para retornar cuando ha pasado la tempestad.
Los “pupitres” utilizados por los alumnos son trozos de árboles cortados con motosierra, y asidos a pedazos de tablas para afianzarse y poder escribir.
La maestra Migdalia Dávila Meza dijo que en más de una ocasión las rachas de vientos los han dejado sin sus materiales de clase, y los escolares tienen que correr para recuperarlos.
Sebastián Escorcia, presidente del Consejo Escolar, explicó que las gestiones han sido constantes en busca de construir un centro educativo, pero a la fecha se ha hecho imposible. Destacó la ayuda recibida por parte del alcalde Ricardo López Ruiz, quien les donó 25 láminas de zinc, lo que no resuelve la necesidad, pero es un aporte para la obra.
Escorcia refirió que la escuela es uno de los grandes sueños de la población de Puerto Príncipe, tanto es así que además las gestiones organizan cultos para “dar gracias a Dios por el cambio en la comunidad”.
En esta zona, unas 72 comunidades son atendidas por maestros que imparten clases de forma voluntaria
MECD CONSTATA PRECARIAS CONDICIONES
Funcionarios del Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD) de esta alejada zona, en compañía del delegado de Gobernación, Boanerges Ojeda, realizaron un recorrido por varias comunidades, entre ellas la colonias La Esperanza, Nuevo León, Providencia y Puerto Príncipe para conocer las necesidades que enfrentan los maestros y estudiantes.
Los integrantes de la comitiva quedaron sorprendidos por las dificultades que atraviesa la comunidad educativa en Puerto Príncipe.
El delegado del MECD, Juan Antonio Hernández Castellón, ha logrado conseguir fondos para material didáctico a los docentes y se ha comprometido a gestionar becas, a fin de disminuir el empirismo. Por su parte, los padres de familia se han comprometido a garantizar la alimentación a los maestros.
Castellón Hernández reveló que hay maestros que reciben a duras penas ayudas que van de 100 a 200 córdobas mensuales.
Añadió que para buscar mejoría al magisterio local, el alcalde de Nueva Guinea, Ricardo López Ruiz, se ha comprometido a realizar gestiones ante el MECD.
UN EMPORIO PRODUCTIVO, PERO CON MUCHOS «CLAVOS»
Puerto Príncipe es un poblado de Nueva Guinea que fue fundado en 1994, destacándose como una de las zonas más productivas y generadora de los mayores ingresos del municipio.
Se ubica en la zona de amortiguamiento de la gran reserva natural que le pertenece al Río Punta Gorda, donde es prohibida la comercialización de la tierra, según el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena)
En esta comunidad se comercializan diario unos 700 quintales de maíz e igual cantidad de frijol. Su producción es netamente agrícola, mientras la ganadería se ubica en menor escala, la que genera unos 400 quintales semanales de queso, según el comerciante Jairo Espinoza.
Debido a esa pujante actividad productiva, los líderes locales consideran necesario que el Estado vele por la seguridad ciudadana, para lo cual sugieren la presencia de la Policía los lunes y jueves, días de intercambio comercial.