Dr. Jorge Icabalceta
Yo me preguntaba si ese menosprecio era producto del fracaso del plan CONARCA. Ahí los técnicos “metieron duro la pata”. Los administradores y “botaratas” eran los bien pagados y con derecho de poner en práctica cualquier cosa que se les ocurriera.
Yo vi con mis propios ojos cómo los productores malgastaban los US$2,000 por manzana de renovación que les eran prestados. Invertían una pequeña parte en las plantaciones y la otra parte en guaro, mujeres, vehículos nuevos, o sea cosas superfluas. Le digo esto porque yo soy de Matagalpa y todo esto lo vi con mis propios ojos. Yo tenía colegas agrónomos (ingenieros y técnicos superiores y medios) que daban asistencia técnica a muchos cafetaleros a razón de 15 córdobas por manzana mensual y yo fui testigo de cómo las recomendaciones no eran cumplidas a cabalidad.
Los cafetaleros a “regañadientes” compraban los agroquímicos y hacían las labores que el cultivo demanda. En muchas ocasiones simplemente no las hacían. Con ese tipo de actitud de “burro”, el rendimiento de los cafetales nicaragüenses era apenas un tercio de los cafetales ticos (24 qq/mz en Costa Rica vs. 8 qq/mz en Nicaragua). Ése era el lado de los “cafetaleros” pero también yo vi cómo el banco no desembolsaba a tiempo la plata para las labores o agroquímicos, y también vi cómo el gobierno siempre quería “irse arriba” de los cafetaleros. Me acuerdo que durante el gobierno de doña Violeta en 1994, el gobierno quería que los cafetaleros pagaran el 30% de impuesto sobre la renta adelantado antes de que los productores vendieran su cosecha. Éso ha sido uno de los mayores disparates que yo he visto en materia tributaria. ¿Cómo se le puede pedir a alguien pagar impuestos sobre ganancias hasta ese punto inexistentes? Por otro lado están los 30 millones de dólares retenidos a los cafetaleros en los años ochenta cuando ENCAFE monopolizó la comercialización del café. Más recientemente nadie sabe del paradero de 25 millones de dólares que Taiwan dio al gobierno para resolver la crisis del café. A como veo las cosas me parece que tanto los gobiernos como los cafetaleros se han portado como Alí Babá y los cuarenta ladrones. La verdad es que dinero ha habido y hay, pero es también verdad que nadie quiere trabajar de verdad.