“Estoy enamorado de lo que hago”

Viene de una familia humilde y luchadora que en cierta forma lo ha empujado a luchar por los derechos de los niños y los adolescentes como prioridad ante cualquier circunstancia. Carlos Emilio López a sus 34 años no es el típico funcionario burócrata, pues se considera a si mismo como un incansable defensor de los […]

Viene de una familia humilde y luchadora que en cierta forma lo ha empujado a luchar por los derechos de los niños y los adolescentes como prioridad ante cualquier circunstancia. Carlos Emilio López a sus 34 años no es el típico funcionario burócrata, pues se considera a si mismo como un incansable defensor de los Derechos Humanos.

Confiesa que está locamente enamorado de una mujer con la que aún no convive y que ama mucho a sus dos pequeños hijos. Asegura que le gusta meditar, reflexionar y alimentar la parte espiritual, pues además de leer cualquier tipo de literatura, se fundamenta en la palabra de Dios y en la oración.

Y aunque profesa la religión evangélica, en sus momentos libres sabe disfrutar de la música tropical en alguna discoteca. Nacido orgullosamente en Granada, cursó sus estudios primarios en el Colegio San Antonio, los secundarios en el Instituto Nacional de Oriente Pedro Aráuz y los superiores en diferentes universidades. Es teólogo, sociólogo y abogado.

¿A pesar de ser tan joven cómo lograste alcanzar esta posición?

Mira he venido trabajando por los Derechos Humanos desde que era un adolescente y empecé esta labor en grupos cristianos. De allí he transitado por diferentes espacios, tanto con jóvenes, ONG, y docencia y en todos los temas en los cuales he trabajado, siempre he estado vinculado a tres o cuatro cosas: al desarrollo comunitario, derechos humanos y creo que otra ruta que me ha llevado a esta responsabilidad han sido mis estudios, y todos mis conocimientos los he puesto a disposición de la gente. Desde muy joven he asumido responsabilidades.

Nunca he llegado a esos lugares porque venga de una familia de cierto apellido, vengo de una familia del sector popular.

¿Cómo procurador de los Derechos Humanos, de que manera valoras la aplicación de la justicia en Nicaragua?

La justicia hay que verla desde diferentes perspectivas, una que tiene que ver con la parte social y desde ese punto de vista hay mucha injusticia, porque la mitad de los niños están fuera de la escuela, miles se mueren por enfermedades prevenibles, etc. Hay mucha injusticia porque se invierte mucho dinero en cosas que tiene que ver con el ornamento, pero la calidad de vida de la niñez esta muy deteriorada.

Y si vemos desde la perspectiva judicial, en nombre de la justicia se cometan muchas injusticias. Los jurados de conciencia libran de responsabilidad penal a las personas adultas que cometen esos delitos contra los niños y los adolescentes.

¿Qué se siente ser procurador y no ver la aplicación de la justicia en algunos casos como el de tu hermana?

No hay palabras para responderte esa pregunta. Es muy doloroso. Lo que te puedo decir es que la partida de Cynthia ha significado una renovación del compromiso de luchar precisamente contra la injusticia y contra la impunidad. Su espíritu siempre nos va a acompañar en la lucha. Veo que así como Cynthia hay mujeres, jóvenes, adolescentes y niñas que reclaman por justicia. Y esa experiencia personal nos ha marcado en el sentido de renovar fuerzas.

¿En realidad, cómo es tu relación personal con los niños?

Juego mucho con ellos. Me gustan los niños. Aprendo mucho de ellos, de su capacidad de comunicación, de expresar lo que sienten lo que ven, lo que quieren y lo que no. Te confrontan y te cuestionan.

¿Es difícil lidiar con esta responsabilidad?

Creo que es difícil lidiar con cualquier responsabilidad, cuando las has asumido por cumplir con una profesión, con un compromiso político. Cuando hay esas motivaciones es difícil asumir esas responsabilidades. Mi trabajo no lo siento como tal, me pagan por hacer lo que me gusta. Es más bien un servicio. Estoy enamorado de lo que hago.

¿Te has enfrentado al fracaso?

En la vida te encontrás con situaciones inesperadas. Pero como soy un optimista, en mi vida personal, creo que después de un fracaso aprendes a sacar lecciones.

¿Hay algo difícil que no has podido alcanzar?

Creo que Dios me ha bendecido mucho. Y todas la cosas que he planificado las he ido construyendo. Tengo muchas ambiciones, siempre en pro de la sociedad.

¿Qué haces después del trabajo?

En mis tiempos libres me gusta mucho el contacto con la naturaleza, hago ejercicio, me gusta leer no sólo los libros que tienen que ver con el trabajo, sino otras literaturas que te sacan de la realidad, pero que también te ayudan a comprender la misma.

¿Alguna vez has renunciado a algo que has querido alcanzar?

No. Soy terco, insistente. Siempre trato de ir a la meta y si se me presentan obstáculos, que aparentemente no se puede ir mas allá, busco otro camino. Pero llego.

¿Te sentís completo o te hace falta algo?

Creo que nadie es perfecto y eso es parte esencial, tener imperfecciones. Tengo muchos defectos pero el principal, es que a veces me olvido de muchas cosas personales.

¿En lo personal hay alguna cosa que te desagrade?

A veces soy muy exigente en términos de las responsabilidades laborales, no porque sea mandón, sino por los ritmos de trabajo, porque quisiera que hiciéramos mas cosas.

¿Tenés problemas de personalidad? ¿Cómo sos en realidad?

Creo que todos tenemos algunas dificultades en cuanto a la personalidad y soy flemático. Cuesta mucho que me enoje, no me sumerjo en la tristeza, a veces expreso las cosas y hay momentos en que me limito.

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