Edgardo Jiménez López [email protected]
Los diputados son electos por el pueblo, pero no son escogidos por el pueblo, porque la famosa y beneficiosa “plancha” inventada por los políticos, les da la oportunidad de poner en la lista a los más “leales” a los que no tienen vergüenza, a los que no les importa la herencia moral que van a dejarle a sus hijos, al que doble el cuello, la cabeza y las rodillas ante el cacique que lo escogió para la bendita e infamante “plancha”.
Entonces… qué puede esperar el pueblo de estos señores, ¡a los que les pagamos buenos sueldos por no hacer nada, a los que les damos prebendas de vehículos, viajes, dinero para quedar bien y otras bellezas! …, nada bueno.
Por eso vemos y escuchamos en los medios de comunicación, como los flamantes diputados defienden a capa y espada a sus amos, los caciques.
¿Cuándo iremos a elegir a nuestros diputados uninominalmente? ¿escoger a las personas que conocemos, que viven en nuestro barrio o comunidad, que son honestas y honradas y que sabemos que van a una asamblea a representarnos dignamente?
Si Dios quiere y el pueblo con su presencia lo exige, creo que muy pronto.