- Los artesanos de San Juan de Limay son sumamente empobrecidos, para hacer la primera exportación con Terranic, las compradoras debieron facilitarles las cajas y hasta los periódicos para envolver las piezas y evitar que se quebraran en el camino escabroso que sirve de acceso al poblado.
María Antonia López Manzanares [email protected]
Cuando decidieron internarse hasta el poblado de San Juan de Limay, no sabían a ciencia cierta las dificultades por las que atraviesan los artesanos para poder tallar piedra y convertir su arte en escultura. Olga Picado, sabe ésas y muchas cosas más sobre la producción de artesanía que su empresa recién inicia su comercialización en el extranjero.
En San Juan de Limay los artesanos se dan a la tarea de trabajar la piedra conocida como marmolina, semolina y andesita. La mayor parte del material, años atrás era extraído del Cerro Tipiscayán, pero ahora se ven obligados a trasladarlo desde la Mina El Limón, asumiendo de esa manera el costo de transportación que no tanto por la distancia sino por lo dificultoso del camino una carga puede costarles hasta más de cuatro mil córdobas, a fin de abastecerse un mes como promedio.
“A raíz de conocer las primeras piezas me interesé por conocer el producto y quién lo hacía, cómo se elaboraban, dónde los hacían”, señaló la empresaria.
¿Cómo se identifican, empresarias, promotoras del arte…?
Somos un pequeño grupo de mujeres que está intentando promover y comercializar artesanías elaboradas en San Juan de Limay. Empezamos a averiguar cuáles grupos de artesanos existían en la zona y dimos con don Milton Reyes, hombre de mucha experiencia, ha sido capacitado en España, obtenido premios y empezamos a relacionarnos con él para conocer el proceso de producción y en esa visita nos sentimos mucho más comprometidas porque es una zona muy deprimida económicamente, sus únicas actividades son la elaboración en piedra y la exportación de mano de obra, hay cantidad de pobladores que han tenido que irse.
Es una zona árida que además sufrió estragos cuando el huracán Mitch, de hecho se empobreció más, y las vetas de piedra originarias del lugar se aterraron.
Es una situación socioeconómica extremadamente difícil, sin embargo, fue algo que nos sorprendió cómo en ese contexto natural tan adverso haya surgido de forma espontánea una escuela de escultores, es extraordinario, y eso da lugar para creer que el nicaragüense lleva el arte en los genes.
Empezamos a identificar líneas de productos originales y que tuvieran calidad exportable.
Cuando ustedes decidieron ir a conocer el lugar y se dieron cuenta que es de difícil acceso… ¿qué les pasó por la mente?
Nicaragua es un país de muchas oportunidades, pero también de muchos retos. Traer productos que, aunque son de piedras, son muy susceptibles para quebrarse en un lugar tan remoto, porque me imagino que muchos nicaragüenses no conocen donde queda. Desde Estelí, es hora y media por un camino casi intransitable. Es realmente difícil el acceso. Además los productores son sumamente empobrecidos, con decirle que para nuestra primera compra —y que además siempre lo hemos establecido como misión de nuestra empresa es que haya un trato justo con el productor—, nosotros adelantamos dinero sobre el pedido para que ellos compren el material. Por eso para nuestro primer contrato comercial tuvimos que darles las cajas, darles los periódicos con los que tenían que embalar. Parte del compromiso que sentimos es cómo explicarse que un artista viva en un rancho, siendo un escultor que podría tener una obra en cualquier galería, es algo que te compromete a seguir buscando salidas, como encontrar quién les comercialice y en esa lucha estamos nosotros.
Cuando vieron que no tenían ni periódico para empacar, ¿no se desanimaron?
No. Porque la calidad de las piezas es tan buena que uno percibe que puede tener un mercado internacional, que deben hacerse ajustes, buscar nichos de mercado, adecuar el producto a las tendencias que hay en el mercado internacional de los posibles consumidores. Pero lo principal, es la capacidad de esculpir, la talla, el genio artístico hay que destacarlo.
Ha sido difícil para que interioricen el control de calidad. Aunque destacamos que cada pieza es única, las vetas son de diferentes colores y lograr por ejemplo, que un nacimiento con tres figuras tenga una piedra similar o que la proporción se mantenga ha sido duro, porque como es un trabajo manual debe controlarse continuamente, y es lo que nos sucedió en los primeros pedidos, teníamos una mezcla de colores. Un comprador extranjero no lo adquiere porque no es un producto bien acabado.
¿Se vieron en la necesidad de motivar algún tipo de capacitación?
Nosotras a través del coordinador de los artesanos, tenemos planificada una visita donde vamos a explicarles para que ellos interioricen por qué es necesario mantener el control de calidad. No pretendemos que las piezas sean exactamente iguales, como si fueran de fábrica, porque perderían el sentido, pero sí debe haber un auto control de calidad para poder encontrar mercado.
¿La apertura del mercado para ustedes fue algo difícil?
Tampoco lo tenemos todo resuelto, hemos hecho pequeñas exportaciones, pero de una forma más o menos sostenida a Costa Rica, donde ha tenido una gran aceptación. Para el 30 de mayo vamos a tener una exposición en un restaurante de buena categoría para continuar en esta inserción que es el mercado más cercano y es donde tenemos experiencia.
También como parte de la Escuela de Exportadores tuvimos la experiencia de participar en una misión comercial en Tapachulas y en San Cristóbal de Las Casas, en México, donde el producto tuvo muy buena acogida y estamos estableciendo contactos para una exportación más continua.
¿Han tenido que enfrentar trámites burocráticos para la exportación?
Realmente no. Tanto el Centro de Trámites para la Exportación como Aduana del lado de Nicaragua, dan mucha facilidad. El asunto es encontrar los puntos de venta fuera del país, es allí donde no es tan fácil. Cada mercado tiene sus propias restricciones en empaque, presentación y otros. No es un asunto de un día para otro. De allí la necesidad de apoyo de algunas instituciones que puedan facilitar los canales de comercialización.
En algún momento han notado que estos productores quisieran también realizar su propia exportación, ¿podrían ayudarles a compartir la experiencia?
Nuestro papel no es de simples comercializadoras o de aprovecharnos de su trabajo. Uno de nuestros objetivos es que a través de nuestro éxito, ellos también lo tengan. Con los fondos que les entregamos de previo, ellos decidieron comprar ciertas herramientas para agilizar la producción, eso no quiere decir que estamos desechando el trabajo a mano, sino porque ellos para partir la piedra usaban machetes, y eso implica tiempo y trabajo. Ya los bloques se parten con una herramienta para agilizar porque ese es otro problema que tienen, no pueden cumplir con los pedidos porque como todo el proceso es manual quedan mal con los compradores. Nuestro sueño es exportar a un mercado más grande y darles un porcentaje de esa ganancia, tenemos interés de ayuda social.
¿Cómo pueden conciliar ustedes el fenómeno que se presenta casi siempre con los artesanos?, hay quejas de que el vendedor es el que gana y ellos no…
Me imagino que las quejas se dan porque desconocen el proceso de comercialización, porque es muy caro. El embalaje para que tengan presentación a veces resulta más caro que el producto, los pagos de fletes son altos. Parte de lo que queremos es contarles para que ellos vean cómo el proceso de comercialización es extremadamente caro y se necesitan algunos contactos. No nos vemos a nosotras mismas como comercializadoras, sino como promotoras.
¿Han encontrado una posible competencia fuera de Nicaragua sobre este producto?
Sí. Hay otras empresas que lo están haciendo, pero nuestra fortaleza es crear productos del mismo material pero totalmente originales. Estamos trabajando en una colección totalmente nueva.
Para crear esa colección han tenido que inventar, ¿cómo lo han hecho?
Estamos viendo cuáles son las tendencias en el mercado, en las tiendas a nivel internacional, cuáles son los estilos de vida globalizados, queremos saber qué tipo de productos podemos insertar en estos nichos de mercado.
¿Qué tanta acogida puede tener el producto que recoge la naturaleza propia del lugar, como pájaros, que son muy comunes?
Son cosas muy bellas, pero el reto del artesano es estarse renovando, dependiendo de las tendencias de los mercados, un artesano no puede seguir haciendo lo mismo, y si se tiene lo principal que es la capacidad creadora lo demás es recibir un poco de orientación y ayuda. Allí es donde estamos nosotros.
¿Cuáles podrían ser las perspectivas del mercado en el mediano plazo?
Estamos luchando fuertemente para entrar al mercado mexicano, porque no hay nada así, ya tenemos avanzados contactos con Canadá y vamos a fortalecer el de Costa Rica.
En la medida que vayan ampliando el mercado van a tener que demandar de mayor producción, ¿hay capacidad de los artesanos para abastecerlos?
Hemos hecho las previsiones en coordinación con el grupo de artesanos para aumentar la producción, pero llegando a un límite porque en esta producción mínima vemos una fortaleza. La tendencia del mercado internacional es la búsqueda de objetos exclusivos. En tanto, nosotros garanticemos productos de “edición limitada” tienen mayor valor en el mercado. Aunque suficiente para abastecer ciertas tiendas.
¿Están pensando en comercializar otro tipo de artesanía?
Queremos ir paso a paso, lo que queremos es consolidarnos con este tipo de producto y luego ver si encontramos otras posibilidades. Estamos tratando de insertarnos en el concepto de artesanía artística, donde el comprador la adquiere porque es un objeto que le refleja algo. Estamos intentando manejar dos líneas una de escultura y otra de objetos utilitarios. Que la gente sienta que refleja su personalidad.
PERIODISTA CON ESPÍRITU DE EMPRESARIA
– Estudió un doctorado en Ciencias de la Comunicación en España
– Trabajó como productora de televisión en Costa Rica.
– Incursionó en el campo de la comercialización de artesanías por seducción.
– Es socia junto a dos mujeres más de la pequeña empresa Terranic, Artesanías de Nicaragua.
– Terranic es una empresa promotora y comercializadora del trabajo artesanal tallado en piedra del Municipio de San Juan de Limay.
– Participó en la Escuela de Exportadores promovida por la Asociación de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales de Nicaragua (APENN).