Tito Rondón [email protected]
Es uno de los mandamientos del béisbol: “no levantar campo”. Es un robo a los aficionados, que pagaron por ver un partido entero.
Pasó así.
El miércoles en la noche se fue la luz definitivamente en Granada, en vez de estar yendo y viniendo como en el resto de la temporada. El juego entre los Tiburones y el San Fernando estaba empezando, así que los jueces lo declararon suspendido y la liga lo reprogramó para el jueves en la tarde, para que no se fueran las luces.
Por el Granada abrió una vez más Cairo Murillo. Lo había hecho el domingo, permitiendo con su brazo cansado siete carreras en dos entradas y un tercio. Como Roger Acevedo es matapitchers igual que su maestro, abrió con él el miércoles, y otra vez el jueves.
Tres aperturas innecesarias, ya que el Granada nada ganaba con ganar un partido durante esta semana y sí se va a jugar la vida en un muy posible desempate con quien alcance cinco puntos. Y para entonces Murillo estará estrenando un brazo artificial.
Adalid López, manager de las “Fieras”, impuso un nuevo récord: abrió tres días seguidos con el mismo lanzador, Franklin Sánchez, quien incluso le tiró juego completo y venció al Bóer anoche.
Pero el jueves Adalid, muy consciente, había sentado en el banco a Sánchez, hasta que escuchó que los fernandinos estaban a punto de violar la regla 3.05 (a) y se apresuró a avisar para que Sánchez calentara un poco y le lanzara al primer bate Humberto Macías.
Si no lo hubiera hecho y los granadinos se hubieran dado cuenta, los umpires hubiesen obligado a Sánchez a salir del dugout para enfrentarlo a por lo menos un bateador. En otras palabras, hubiera pasado lo mismo que pasó…
En el cierre del segundo, con Martín Alemán en la intermedia, Dayne Cruz dio rola entre tercera y short que ambos defensores trataron de agarrar, y ninguno pudo.
Pero el antesalista de los masayas, Fernando Marín, chocó con el corredor Alemán, el cual cayó pese a que Marín trató de ayudarlo. El umpire de tercera inmediatamente cantó “obstrucción” del fildeador, bola muerta, y avance al home, todo esto siguiendo a Alemán, el cual había doblado tercera y se encaminaba a la caja registradora.
El tiro del jardinero izquierdo llegó más que a tiempo, y aparentemente Alemán fue out. Cuando los jueces dieron la carrera, se armó la gresca.
Lo inverosímil es que directivos bajaron al terreno de juego y le preguntaron a su barra y al manager si debían levantar campo, y así se lo pidieron a su equipo.
Después de varias pedradas el directivo se arrepintió, pero era tarde. Los jueces se portaron compasivos y declararon expulsado solamente a Edgard López, el que fue multado y ya jugó anoche.
Pero todo mundo debe aprender este mandamiento: no levantar campo.