AFP
ROMA.- El presidente saliente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, y el presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, asistirán el domingo en el Vaticano a la ceremonia de beatificación de la religiosa nicaragüense Sor María Romero, quien desarrolló su obra en Costa Rica.
La solemne ceremonia será presidida por el papa Juan Pablo II, quien recibirá en dife-rentes momentos a los dos presidentes centroamericanos.
El sábado, el presidente de Nicaragua será recibido por el pontífice en su estudio privado, mientras el lunes será el turno del presidente costarricense, quien inició y concluyó su mandato con un encuentro con el pontífice.
El mandatario saliente, que llegará el mismo domingo por la mañana proveniente de Costa Rica, asistirá en la tarde a una manifestación en el Auditorio Pablo VI del Vaticano junto con su homólogo nicaragüense.
Numerosos devotos de diferentes países centroamericanos asistirán a la ceremonia de beatificación en la Plaza de San Pedro.
Por su parte, el presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, cumplirá una visita oficial de cuatro días.
Según la agenda de la visita, el presidente Bolaños, llegará el próximo 13 de abril, tras lo cual será recibido en audiencia privada por el Papa, un día antes de la ceremonia de beatificación, precisaron fuentes de la Embajada en ese país.
El 15 de abril, Bolaños sostendrá encuentros con los directores del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo para el Desarrollo Agrícola (FAO) —ambos organismos de Naciones Unidas— para gestionar su asistencia a Nicaragua ante una eventual sequía que podría producir una emergencia alimentaria en el país.
El presidente Bolaños será recibido por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, el 16 de abril, para tratar temas de interés bilateral y la cooperación.
Los dos presidentes centroamericanos, que se encontrarán también el lunes en la noche en el curso de un acto oficial en la sede del Instituto Italo Latinoamericano de Roma, rendirán homenaje a la nueva beata nicaragüense, Sor María Romero (1902-1977), que residió la mayor parte de su vida en la capital de Costa Rica, en donde pidió ser enterrada.