- Familia debe decidir si enjuicia a directora
Iván Olivares B. [email protected]
La muerte de Ulises Martínez, de once años, ocurrida el pasado domingo en el balneario La Perla (Tipitapa), podría desencadenar una situación dolorosa que vaya más allá de la muerte del pequeño, en caso que la familia doliente cumpla su amenaza de demandar a la licenciada Gloria Machado Reyes, directora del Colegio San Gabriel, donde el menor estudiaba segundo grado.
Según el relato de la directora, el domingo pasado se dejó convencer por varios de sus alumnos adultos, para ir a darse un chapuzón, partiendo en una camioneta de tina, sin saber que Ulises, que había llegado al colegio diciendo en su casa que tenía una clase de computación, se había subido al vehículo.
Doña Gloria, que viajaba en la cabina del automotor, dijo que supo de la presencia del muchachito hasta que iban en la carretera, y que lo dejó seguir porque él dijo que no tendría problemas en casa, pero también porque ya era muy difícil devolverse, sin imaginar que la sombra de la desgracia marcaría su vida y la de la familia de Ulises.
POSICIONES
Luego de vivir el trauma de enterrar el cuerpo del niño, y con él parte de sus esperanzas (Ulises decía que quería ser monaguillo, y además de sus clases regulares, estudiaba computación los sábados y aprovechaba las tardes de cada día para recibir clases extras con la profesora Elisa Carías), la familia debe decidir si enjuicia a la directora.
En medio del dolor mientras velaban a Ulises, la familia parecía debatirse entre varias posiciones.
Doña Carmen Loáisiga es la abuelita del niño, y está tan enojada con la directora que dice que la habría enfrentado a golpes si la hubiera reconocido cuando llegó a la casa. “Yo tenía nervios de cólera cuando supe la noticia”, dijo la matrona, que cuidó al pequeño desde su nacimiento.
Marisol Martínez, la madre del niño, se debate entre el dolor por la pérdida de un hijo al que no crió pero veía seguido, y la necesidad de culpar a alguien por esa muerte, lo que se le dificulta porque ella conocía personalmente a la directora y sabía que le tenía cariño a la criatura.
La más belicosa es Meyling Cerna, tía del niño, que cree que la directora debe responder ante las autoridades policiales, judiciales y educativas, por una tragedia que nadie previó, nadie quiso, pero que todos están sufriendo ahora.