Tito Rondón [email protected]
Porfirio Altamirano tuvo que recorrer un largo camino para llegar adonde está ahora, incluyendo pasar por el punto culminante de su vida: ser reconocido como uno de los mejores peloteros del mundo al lanzar en Grandes Ligas.
Un alto en ese camino (o dos, según uno los quiera contar), fue la temporada de 1974.
“El Guajiro” a como le decían, había nacido en el Valle de Guiscarán, municipio de Ciudad Darío, Matagalpa, el 17 de mayo de 1952.
Desde muy niño le gustó el béisbol, prefería jugar el short. Unos años más tarde incursionaba en las cercanías de Managua para jugar; para ser exactos, en Tipitapa.
A los 20 años se apareció en Managua, en la Quinta Susana, donde practicaba el Bóer-Victoria de entonces. Impresionó a Calvin Byron aún lanzando con botas puestas, y Calixto Vargas lo hospedó en su casa.
Logró participar en siete juegos, abriendo cuatro, y una noche abanicó a unos 15 bateadores del Managua. Una de las víctimas fue su futuro célebre compañero de batería en el Estelí, Vicente López. En total terminó con marca de 2-1 y 1.14, y ponchó a 21 en 31.2 entradas.
A pesar de ser tan novato fue uno de los últimos cortes para la famosa Selección de 1972, pero aprovechó al máximo las clases que Carlos García hizo que le impartieran a aquellos preseleccionados que las quisieran tomar.
Cuando se dividió el béisbol siguió al Bóer a la Liga Esperanza y Reconstrucción, y fue líder de efectividad con un promedio de 0.97.
La consagración definitiva llegaría en 1974.
Empezó la campaña con el Bóer, y en la “ESPERE” fue líder en victorias con 15 y ponches con 190. Cuando terminó la temporada pasó al Estelí de la liga de la Feniba, la Roberto Clemente.
Allí lanzó en siete juegos, inició los siete y todos los ganó, abanicando a 43 en 60 episodios.
En total en la temporada de 1974 Porfirio Altamirano ganó 22 juegos y perdió 12, lanzó 295 innings cediendo apenas 226 imparables y 70 carreras, de ellas 53 limpias, para una efectividad de 1.62. Dio 53 bases por bolas y logró 233 ponches, la cifra más alta en la historia (Diego Raudez abanicó a 220 en 1983).
Porfirio se convirtió en 1974, ayudado por el calendario no paralelo de ambas ligas, en el primer ganador de 20 juegos en la historia de Nicaragua, y con 22 triunfos en el más ganador hasta que Epifanio Pérez logró 23 triunfos en 1990.
Altamirano se quedó en el Estelí y ganó 75 juegos en los siguientes cuatro años, siendo líder ponchador todas la temporadas, y hasta fue líder en jonrones de la Clemente en 1977.
En 1979 pasó a los Búfalos Bóer, los Amigos de Miami y el Oklahoma City, y finalmente a Grandes Ligas en 1982.