Tito Rondón [email protected]
Creo que no cabe duda que el dolor más grande que puede sufrir un ser humano es perder un hijo.
Peor aún si a ese hijo se le adora, y a su vez el niño idolatra a su padre.
Por eso se ha sentido tanto en toda Nicaragua la pérdida sufrida este año por ese gran bateador natural del Granada, Arnoldo Calderón.
Su hijo Elson David Calderón Palacios lo acompañaba a todas partes siempre que podía. El viernes fue a dejarle el maletín a su papá, y después se encaminó a su práctica del béisbol, con una selección infantil de Carazo. Nunca imaginó Arnoldo que nunca más vería con vida a su hijito.
Habían mandado a colocar en los jardines del diamante de béisbol de Jinotepe unas porterías de fútbol hechas de tubos.
Elson estaba de jardinero cuando sopló uno de esos vientos fortísimos, típicos del estadio. Lo inverosímil es que ese viento aflojó uno de los tubos, y lo lanzó directo a la cabeza del niño, el que falleció instantáneamente, para desesperación de sus compañeritos y cuerpo técnico.
En otro país la municipalidad sería demandada, y desde el alcalde hasta los albañiles estarían enfrentando una investigación para ver si hubo negligencia.
Pero supongamos que la hubo, y que estemos en otro país, y que le dieran millones a Arnoldo… eso no le interesa en lo más mínimo, nada le puede devolver la vida a su hijo.
Empecemos con que si estuviéramos en otro país a nadie se le ocurriría poner porterías de fútbol en un campo de béisbol; habría suficientes campos para el balompié (y las alcaldías tuvieran algo de dinero).
El único culpable es el destino.
Arnoldo está tan dolido, y su hijito fue una compañía tan constante en sus partidos de esta temporada, que el zurdo quiere dejar el béisbol. No comprende la pelota sin Elson David.
Solamente una cosa evita que Arnoldo deje el deporte para siempre: se siente responsable con el Granada.
Arnoldo, no te necesitan ya en la segunda vuelta. Sí, para algún desempate y para la semifinal, si clasifican.
Tu hijito te hará falta todos los días de tu vida hasta que la tuya a su vez sea reclamada por el Señor. Eso no se puede evitar. Y te hará falta en todo, no sólo en el beis. Ve si para semifinales podés jugar. Si no, que sea lo que Dios disponga. Del dolor que andás no te puede consolar nadie, sólo el Señor, un poco.
Pero tenés que seguir tu vida, tenés otro hijo. Te mando mi pésame, y que Dios te ayude.
FUERA TODO EL AÑO
En Masaya un bate salido de las manos del antesalista del Granada Eddy Talavera fue a dar al público, poniendo en peligro a los aficionados. Por esa acción ha sido suspendido el resto de la temporada.