El mal hábito

Dicen que los mentirosos sólo dicen la verdad cuando se equivocan, pues… ¿quién sabe?, lo cierto es que estamos en un mundo, el cual, debido a tantas mentiras, está a como está. Ya lo dijo Georg Paúl: “La mentira y el engaño son el motor del mundo”. Y remitámonos al ejemplo de nuestro humilde pueblo, […]

Dicen que los mentirosos sólo dicen la verdad cuando se equivocan, pues… ¿quién sabe?, lo cierto es que estamos en un mundo, el cual, debido a tantas mentiras, está a como está. Ya lo dijo Georg Paúl: “La mentira y el engaño son el motor del mundo”.

Y remitámonos al ejemplo de nuestro humilde pueblo, que después de tantos engaños por parte de los diferentes gobernantes se encuentra sumergido en la pobreza y sus manifestaciones, el hambre y las enfermedades. Tampoco creemos que los países desarrollados son los más honestos del mundo, pero por lo menos han sabido encausar sus mentiras.

El hermano Edgard Urroz, profesante evangélico, afirma que la mentira es lo opuesto a la verdad, y constituye, por lo tanto un pecado. Según la Biblia, en el libro de Éxodo, capítulo 20, versículo 16, se cita uno de los diez mandamientos “no hablarás contra tu prójimo falsos testimonios”. Según la Iglesia, los Diez Mandamientos fueron dispuestos por Dios para regular la conducta humana.

Todos hemos mentido en alguna ocasión, unas personas lo hacen con mayor frecuencia que otras. Según la sicóloga Carla Olivares, existen los mentirosos compulsivos, éstos también son conocidos como mitómanos.

“También se dan los casos en que se utiliza la mentira como una técnica para lograr un fin”, asegura Olivares.

El hábito, o más bien el mal hábito de mentir, tiene muchas ligaduras con la información procesada por la persona en sus primeros ocho años de vida, “esta información guardada determinará nuestra posterior actuación”. Olivares se refiere a todas aquellas experiencias vividas dentro del seno familiar, la libertad de expresión o la censura, la comprensión o incomprensión, son elementos que prescribirán la seguridad del individuo frente a los sucesos de su vida. Por otro lado, Olivares asegura que el mentir también se utiliza como una estrategia de autodefensa, con la cual se escapa de una incómoda realidad, es decir, se teme a las consecuencias obvias de la verdad.

Ante esta situación, la sicóloga recomienda al joven o la joven que identifique en sí, los rasgos antes mencionados:

– Pregúntate quién eres y qué quieres para la vida. Al responderla te conocerás a ti mismo, factor importante para entregarte con honestidad a los demás.

– Busca coherencia entre lo que dices y lo que haces, este principio te librará del virus de la hipocresía.

– Satisface los vacíos existentes. El área espiritual, personal y social deben trabajar armoniosamente en tu interior.

Muchas veces se tiene la idea de que las mentiras satisfacen la demanda de los padres, maestros y amigos, pero jugar limpio y ser nosotros mismos es el mejor camino para ser aceptados por los demás.

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