Prueba de inocencia

Róger E. Sánchez Todos somos iguales ante la ley, pero unos son más iguales que otros. Esto parece un galimatías, pero en nuestro país es una odiosa realidad, porque aquéllos que son más iguales que otros confunden la inmunidad con la impunidad. Es decir, no responden ante la justicia por sus delitos cometidos, y dicen […]

Róger E. Sánchez

Todos somos iguales ante la ley, pero unos son más iguales que otros. Esto parece un galimatías, pero en nuestro país es una odiosa realidad, porque aquéllos que son más iguales que otros confunden la inmunidad con la impunidad.

Es decir, no responden ante la justicia por sus delitos cometidos, y dicen que no renunciarán a su inmunidad porque las acusaciones que les hacen no son más que maniobras políticas para desprestigiarlos. En otras palabras, acusan a los políticos que no les son afines de que los quieren desprestigiar.

Nadie puede desprestigiar a otro, cuando ese otro se ha desprestigiado a sí mismo con sus acciones. Como el que nada debe, nada teme, ¿por qué entonces el doctor Arnoldo Alemán se niega a renunciar a su inmunidad y desde la llanura, como cualquier ciudadano, prueba su inocencia?  

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