Tras líneas enemigas

Desde el inicio del cine se ha aprovechado su penetración e impacto como medio de difusión propagandística. En la Segunda Guerra Mundial el héroe de guerra Audie Murphy estelarizó varias cintas de acción bélica cuya calidad narrativa y técnica son dudosas, pero cuyo valor como herramienta demagógica era elevado y tal vez muy necesitado en […]

Desde el inicio del cine se ha aprovechado su penetración e impacto como medio de difusión propagandística. En la Segunda Guerra Mundial el héroe de guerra Audie Murphy estelarizó varias cintas de acción bélica cuya calidad narrativa y técnica son dudosas, pero cuyo valor como herramienta demagógica era elevado y tal vez muy necesitado en esa época de crisis.

No sé si esa costumbre es buena o mala, pero definitivamente es una variable más que afecta al modo en que los norteamericanos hacen películas y el modo en que las audiencias las percibimos.

No es de extrañar, entonces, que la actual situación social del mundo (particularmente la de los Estados Unidos) dé como resultado un incremento en el producto cinematográfico patriótico, y auque su propósito sea mitad comercial y mitad moralizante, el resto del mundo nos las tragaremos como pueril entretenimiento o conmovedor testimonio del espíritu de un pueblo, según pinten nuestras ideologías.

“Tras Líneas Enemigas” cae completamente dentro del entretenimiento pueril, utilizando todas las herramientas y clichés del cine de acción bélica mezclados con una empalagosísima dosis de patriotismo y adornada con muy competentes efectos especiales.

En resumen, me divirtió mucho. No digo que “Tras Líneas Enemigas” sea una buena película… estoy seguro de que muchos, con la mera descripción de su argumento, la evitarán como la plaga. Pero dentro de lo que es —una película de acción vacía y violenta— funciona bastante bien, gracias al ágil guión, al carisma de sus actores y a la fácil manipulación de emociones.

El argumento, desde luego, respeta la añeja estructura del género: Chris Burnett (Owen Wilson) es un piloto de la Marina desilusionado por la aburrida vida militar que lleva. Para darle una lección, el Almirante Reigart (Gene Hackman) le asigna una misión de reconocimiento aparentemente rutinaria sobre Bosnia, y por causas misteriosas su avión es derribado, dejando a Burnett, claro ¡”Tras Líneas Enemigas”!

Entonces, el Almirante hace su mejor esfuerzo para rescatar a Burnett pero es bloqueado por Piquet (Joaquim de Almeida), un militar administrativo que impide que se lleve a cabo el rescate por miedo a las implicaciones políticas que tendría el hacer una incursión militar en Bosnia. “Tras Líneas Enemigas” es ese tipo de película cuya mediocridad es una virtud más que un defecto. Si hubiera pretendido algo más elevado sería ridícula, pero manteniéndose ligera y dinámica logra entretener sin darse mucha importancia y sin crear expectativas irreales.

Los efectos especiales y las secuencias de acción están impecablemente hechos y para algunos serán razón suficiente para disfrutar la cinta. Lamento aceptar que yo fui uno de ellos, y aunque estoy consciente de las deficiencias de “Tras Líneas Enemigas”, no puedo negar su valor como distracción ligera, entretenida pero totalmente olvidable.

Ficha técnica

– Dirección: John Moore.

– País: Estados Unidos

– Año: 2001.

– Duración: 105 min.

– Elenco: Owen Wilson, Gene Hackman, Joaquim de Almeida, David Keith, Olek Krupa, Eyal Podell, Elizabeth P. Perry, Travis Fine, Shane Johnson, Gabriel Macht, Vladimir Mashkov.

– Guión: David Veloz y Zak Penn; basado en una historia de James Thomas & John Thomas.

– Producción: John Davis.

– Música: Don Davis.

Cinencanto.com

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí