La bella Dalila que en tu boca se
esconde, mi bella leona que con
firmeza clavas tus grises mentiras
y desgarras sin piedad al pobre
jilguero de mi confianza que a diario
canta tu negra traición.
¿Que acaso diosa te juzgas que
hollar a un vate quieres sin
piedad?
Perdona si esclava te sientes,
que yo suelto hoy los grilletes
de tus azules promesas
si te estorbaron alguna vez.
¿Y es pesar acaso lo que a mí te ata?…
No sufras, que sin ti viviré, pues
a como el bisonte solo nació, y se
acostumbra a la manada, yo a la soledad
conozco, ¿entonces no estaré tan
solo?, sólo estaré sin ti.
Hoy por la noche con tus palabras se
deshojaba una rosa de pétalos blancos,
de pétalos rojos, me siento ahora
deshojando
una margarita.
Pero no te preocupes que mi camino
se vestirá