Harold R. Galo. [email protected]
Quiero referirme al artículo publicado en LA PRENSA el 20 de marzo, bajo el título “Los plomeros de Alemán”. Si los servidores públicos cumplieran con sus obligaciones pensando en el pueblo en vez de en los jefes personales, ¡cuán distinta sería nuestra Nicaragua!
También aprovecho para manifestarle todo mi apoyo ante las respuestas de algunos de los personajes, aludidos en su comentario, que quieren infantilmente justificar la injustificable conducta hasta ahora mostrada como personas públicas.
Por otro lado, con lo sucedido el día que se conoció la sentencia de la doctora Gertrudis Arias, los nicaragüenses tenemos, después de muchos años, una verdadera razón más de sentirnos orgullosos, y un nombre más que siempre recordaremos con cariño y admiración: a la juez Arias, digna heredera de nuestra raza. ¿Estamos quizás presenciando el principio de una era en que por fin la justicia se hará presente en nuestros lares por primera vez en su historia?
Agradezco al señor Freddy Potoy por su lucha por una Nicaragua mejor, que siga adelante sin desfallecer. Ya empezamos a ver los frutos de periodistas patriotas como él.