Carlos Cajina Moncada [email protected]
En mis 16 años de vida he visto muchas situaciones insólitas en este pequeño país, que me han hecho comprender el por qué de su miseria. Los recientes hechos que han ocurrido y las historias que han llegado hasta mí me han desilusionado.
En estos tiempos, al parecer el dinero, el poder y los favores otorgados por los todopoderosos han ocasionado que estas personas hagan lo que quieran con los recursos del Estado, que deberían estar destinados a las personas más desamparadas y desprotegidas. Pero aquellos saben que no les harán nada ya sea por las leyes que los favorecen o por el simple hecho de que la mayoría de los jueces no hacen nada, dejando indignación entre el pueblo que mira impotente a las personas que abusan de su poder como dioses griegos que hacían lo que quisieran con los mortales.
El pueblo está harto de ver cómo algunos ricos se roban los bienes para enriquecerse aún más, mientras los de abajo se pelean unas míseras migajas que les permiten sobrevivir a duras penas. En mi opinión debería hacerse una reforma de las leyes y aplicarlas, para castigar a los que abusan y dar ejemplo ante las otras naciones de que podemos salir adelante sin necesidad de ayuda.