La integración regional y la visita de Bush

Marco A. [email protected]

La reunión del presidente bush con los mandatarios centroamericanos el próximo 24 en San Salvador, marca un punto de inflexión en la integración regional.

Esta visita se enmarca dentro de la política norteamericana hacia América Latina que tiene cuatro pilares, democracia, desarrollo, integridad gubernamental, y seguridad. Si el propósito principal es el Tratado de Libre Comercio, los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos determinaron que los problemas de seguridad ciudadana, en particular terrorismo, narcoactividad, lavado de dinero, corrupción y, tráfico de ilegales, ocupen un lugar destacado en la cita. Éstos se tornaron prioritarios en la agenda norteamericana.

De igual manera, el impulso al acuerdo con Centroamérica tiene relación con convenios migratorios y, la creación del Área de Libre Comercio de las Américas en el 2005. De cara a este futuro inmediato, una de las preguntas que cabe es: ¿cómo avanzar la integración en este nuevo contexto, de tal manera que se obtenga el máximo provecho en función del fortalecimiento de las instituciones democráticas, la economía, la competitividad, la elevación del ingreso, el respeto a los derechos humanos y, el mejoramiento de la calidad de vida?

Para progresar, Centroamérica debe hacerlo con una visión de proceso que combine armónicamente lo global con lo sectorial, lo nacional con lo regional, lo público con lo privado, lo estatal con la sociedad civil, bajo una agenda de desarrollo humano, que trascienda lo comercial y lo estrictamente económico. El clima mundial en que se efectúa la reunión favorece los propósitos de relanzar la integración —y el acceso al mercado estadounidense—, ya que el problema del terrorismo ayuda a desarrollar una agenda más abarcadora que antes, tanto entre centroamericanos como de la región con Estados Unidos.

Y es así porque, aunque la globalización transformó el mundo en una aldea donde se transita y comunica rápidamente de un punto a otro, la realidad es que Centroamérica es vecina de Estados Unidos y, como tal volvió a ocupar un lugar importante en la agenda norteamericana. Dos ejemplos, un Tratado de Libre Comercio que contribuya a crear empleo y bajar la pobreza en la región, es un seguro que aminora la migración en búsqueda de esperanzas, mientras por otro lado, es significativo lo referente al tráfico de ilegales que transitan por el istmo, puesto que por allí puede enmascararse el crimen organizado transnacional con el propósito de penetrar en Estados Unidos.

No hay que perder de vista que mientras México se perfila como líder latinoamericano y socio cercano de nuestros países, la explosiva situación en Colombia, la posición del gobierno de Venezuela, la inestabilidad en Argentina y la permanente crisis en Haití, no fertilizan la ruta hacia el área del libre comercio y la seguridad ciudadana en América Latina. Sobre esta última, hay que cuidar que no se militarice.

En este escenario, las condiciones están dadas para que Estados Unidos, que necesita garantizar el libre comercio y su seguridad, y México, puedan convertirse en la locomotora principal y asociada que le falta a Centroamérica, para avanzar con una sola voz, firmeza y productividad, superando los conflictos y divisiones que han incidido en los altibajos de la integración.

El autor es consultor en Seguridad Ciudadana.  

Editorial
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