Los mismos de siempre

Edgardo Jiménez López Las personas que bloquearon las reformas enviadas por don Enrique, tienen cola. Unos más grande que otros. ¿En qué tiempo nuestros “diputados” se van a poner la soga al cuello?, ¡nunca!, pues podrán ser dóciles y mansos, pero no mensos. Lo preocupante es la presencia de Alemán y Ortega en la Asamblea […]

Edgardo Jiménez López

Las personas que bloquearon las reformas enviadas por don Enrique, tienen cola. Unos más grande que otros.

¿En qué tiempo nuestros “diputados” se van a poner la soga al cuello?, ¡nunca!, pues podrán ser dóciles y mansos, pero no mensos.

Lo preocupante es la presencia de Alemán y Ortega en la Asamblea Nacional, ambos con cola de dinosaurio, dos pilares fundamentales para aprobar o desaprobar leyes que no lesionen sus intereses y seguridad personal de cada uno.

Las reformas que impliquen enriquecimiento ilícito, cohecho y otros parecidos, no pasarán jamás, por lo menos con los actuales diputados, o lo disfrazarán de otra manera.

Si por la obra de un milagro se legisla para que los próximos Padres de la Patria sean electos uninominalmente, y que las personas candidatos a diputados sean personas honestas, de conducta intachable y conocidos por los votantes, entonces podremos tener leyes que de verdad beneficien al pueblo.

Votar uninominalmente quiere decir que yo daré mi voto por la persona que conozco y que vive en mi barrio o municipio, y que tiene todas las cualidades para el cargo y no por una plancha que fue elaborada por un partido político, al que le deberán fidelidad; porque si no, en cualquier momento le llamarán “ingrato”.

Quizás en las próximas elecciones, si la bancada azul y blanco se incrementa considerablemente, podamos ver este milagro.  

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