La educación no es un lujo

Omar David Mejía Es difícil pedir a países que tienen que empezar desde abajo, como el nuestro para obtener recursos, que “sacrifiquen” a la educación muchos de sus esfuerzos. “Sacrificar” es un verbo que rechazo; nadie “sacrifica” nada a la educación. Las sumas que se dedican a ésta no son sumas sacrificadas, no son sumas […]

Omar David Mejía

Es difícil pedir a países que tienen que empezar desde abajo, como el nuestro para obtener recursos, que “sacrifiquen” a la educación muchos de sus esfuerzos. “Sacrificar” es un verbo que rechazo; nadie “sacrifica” nada a la educación.

Las sumas que se dedican a ésta no son sumas sacrificadas, no son sumas gastadas, sino sumas ganadas, sumas fructuosamente invertidas. Quizá podamos demostrar de esta manera que los gastos que se hagan por razones de enseñanza no son gastos de consumo, sino gastos de inversión de capital.

La educación no es un lujo sino algo que forma parte de los recursos de un país y toda la maquinaria y los elementos materiales y físicos requeridos por el desarrollo de la industria y la agricultura se ven condenados a una disminución y pérdidas considerables si no se efectúa primero una inversión en recursos humanos para llevar a cabo luego la explotación de los recursos físicos.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí