Marvin, Nemesio y Roa

Tito Rondón [email protected] Probablemente la lesión menos grave de este trío sea la de Marvin Benard, pero puede ser de consecuencias funestas. Total, un dolor en la chimpinilla… Lo grave es que Marvin está deprimido. Me asustó la interesantísima entrevista que le hizo el colega Edgard Rodríguez… que resultó interesante no tanto por los tópicos […]

Tito Rondón [email protected]

Probablemente la lesión menos grave de este trío sea la de Marvin Benard, pero puede ser de consecuencias funestas. Total, un dolor en la chimpinilla…

Lo grave es que Marvin está deprimido. Me asustó la interesantísima entrevista que le hizo el colega Edgard Rodríguez… que resultó interesante no tanto por los tópicos tratados, sino por el tono de voz de Marvin.

Se ve a las claras que no se está divirtiendo jugando beis. Y eso es funesto, no se juega bien si no se juega de corazón.

En realidad, no me importa si Benard no puede ganar dinero más allá de este año en la pelota pues ya ha ganado más que el 90 por ciento de los nicaragüenses puestos juntos; sí me importa que se pierda en el resto de su juventud de la alegría de jugar, alegría que comparte con todos nosotros.

Además, así no podrá competir con Reggie Sanders y con Tsuyoshi Shinjo, a quienes un Marvin pletórico de confianza puede fácilmente superar. Recuerden la segunda mitad de las temporadas de 1998 y del 2001, cuando superó los .330 y con poder.

Otra cosa es que se queja del alto mando del equipo, llevándose en el saco a la persona que siempre ha creído en él, el manager Dusty Baker.

Baker, ambicionado por varias organizaciones de Grandes Ligas, se ha “jugado el físico” en algunas ocasiones por su fe en Benard, pero el nica siempre le ha respondido, incluido en la emocionante aunque fallada lucha por un puesto en la postemporada que montaron los Gigantes el año pasado llevados por Barry Bonds, y Rich Aurilia, pero también por Marvin.

El domingo se dio un foul en la parte baja de la pierna mientras bateaba, y tuvo que abandonar el partido. Ojalá que vuelva pronto al line up, y con ánimos.

Los casos de Nemesio Porras y Henry Roa son a la vez más duros y menos duros.

Menos, porque aquí no estamos en las Grandes Ligas. Más, porque es trágico ver a dos grandes estrellas que no pueden desplegar todas sus habilidades debido a lesiones que no son tan graves, pero que no dejan lucirse a las víctimas.

Nemesio casi no puede caminar; no sé la conexión pero obviamente su swing se ha visto afectado, aunque no se ha notado mucho porque el Bóer está ganando.

En el caso del “Colorado” es el codo, por lo que ha quedado de bateador designado del León mientras Mario Treminio juega la antesala.

En ambos casos un largo reposo compondría los problemas, pero eso significaría prácticamente perder el resto de la campaña para ambos seleccionados nacionales. Así que mal que bien, luchando contra el dolor y la incomodidad, la están “echando toda” para tratar de beneficiar a sus equipos.

Y no hay banca que los reponga, ni aún jugando heridos.  

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