Manuel de Jesús Sánchez Berríos
Recientemente pudimos sentir el dolor de la pérdida de un ciudadano más, por culpa de un conductor de bus. La muerte del comisionado Salvador Morales, es una más de las tantas que han sucedido en este año y la Policía aún no hace nada. Hace poco en las proximidades de la Casa del Obrero, un ciclista que venía en su carril fue arrollado por un bus. Los vecinos atestiguan que fue debido a imprudencia y exceso de velocidad del conductor.
Es muy preocupante cuando a diario tenemos que andar con mucho cuidado en las calles e incluso las aceras, cotidianamente se transmiten noticias de horror y de muerte causadas por accidentes de tránsito.
El transporte colectivo amenaza por realizar nuevas protestas y siempre son los usuarios los que pagan los malos manejos de los dueños de estos servicios, porque no han mejorado en nada, tanto los buses como los taxistas corren como bólidos, los conductores, cobradores y ayudantes ponen en peligro a los usuarios, los tratan mal y no tienen ninguna compasión por niños, mujeres y ancianos.
Mientras tanto la Policía de Tránsito se esconde en algunos parajes y obstaculiza las vías para multar a los particulares, buscándoles infracciones, pero los buses y taxis se ríen en sus propias narices.
Las autoridades no sólo deben dictar medidas drásticas, sino aplicarlas con todo el rigor y sobre todo sancionar severamente a los dueños y conductores de buses, taxis y camiones que son los menos respetuosos de las leyes de tránsito y de la vida humana.
La población estará tranquila cuando se le demuestre que realmente sancionan a los infractores, no sólo con multas sino sacándolos de circulación.