- “De indio es lo que menos tengo”, dice el coach del Bóer
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Cuando Armando Provedor “bautizó” como “Indio Gerónimo” a Wilfredo López, quizá sólo reparó en su físico, porque la historia del lanzador de Masaya, no tiene nada que ver con la del personaje que simbolizó la rebeldía de la Confederación Sioux en los EE.UU.
“Claro”, explica Wilfredo. “Lo que pasa es que cuando yo estaba en mi apogeo, estaba de moda la película esa ‘Gerónimo’ y Provedor me puso así. Pero de indio no tengo nada” aclara entre risas, el ahora coach de bullpen en el equipo Bóer.
Bueno, casi nada. En todo caso, si Wilfredo ha sido un indio, ha sido uno vivo. Tanto así que aprovechó su paso por el béisbol de primera división para ganar 85 partidos y salvar otros 31, en una carrera que resultó realmente productiva.
López alcanzó su esplendor en el torneo de 1980, cuando desde la colina de los Búfalos capturó 18 triunfos y encabezó a los ganadores. Antes había estado con la UCA bajo las órdenes de Alfonso Mairena en la década de los años 70.
“Cuando los muchachos del Bóer actual me preguntan qué clase de lanzador fui, les digo que fui un pitcher con más ganados que perdidos. Yo creo que uno tiene que ser humilde, pero la verdad es que siento orgullo de lo que hice”, asegura.
Wilfredo es la mano derecha de Antonio “Boricua” Jiménez en el adiestramiento de los lanzadores del Bóer. Es el coach de bullpen. Y aunque muchos pueden considerar que su labor es intrascendente, es clave en el desempeño del equipo.
“Aparte de acentuar en el asunto físico, mi trabajo es el de aconsejar al muchacho que va al relevo. Yo estoy a su lado y lo pongo al tanto de la situación, lo evalúo como luce ahí y luego indico el momento en que está listo”, señala Wilfredo.
Pero yo quiero que me hablés de vos, ¿qué es lo que más recordás de tu carrera?
“Bueno, tengo muchas cosas. La temporada en la que gané 18 juegos fue muy emotiva en mi caso personal, pero quizá lo que más recuerde, es que fui parte de la selección que se midió a Orioles de Baltimore en 1980. Eso me emociona aún”.
¿Recordás que hiciste ante Baltimore?
“Lancé una entrada y ponché a dos”.
Jugaste en la UCA, los Búfalos, los Dantos y los Industriales, ¿cuál fue el mejor equipo de esos?
“Los Dantos. Recordá que el staff éramos Luis Cano, Róger López, Rosendo Hernández y yo como abridores, más José Olivares. Y la candela la ponían Leo Cárdenas, Oscar Gómez, Julio Mairena, Marvin Solís y Tomás Guzmán entre otros”.
¿Ese mismo club falló ante el Rivas en el tercer Pomares?
“Es cierto. Fue una gran serie pero nos ganaron el último partido 19-18 y perdimos el título. Pero fijate que en esa serie, de los tres juegos que ganamos los Dantos, dos los gané yo. Es por eso que te digo que creo que no fui mediocre”.
¿Pero tu brillo duró sobre todo un año, con la actuación de 1980?
“Pienso que no, cuando ganás 85 juegos y salvás 31, significa que te has mantenido con cierta consistencia. Y fui pitcher de cabecera donde estuve. Puedo decir con orgullo que fui valiente y ganador. Incluso a la selección llegué en los setenta. Recuerdo que debuté ante los Cafeteros de Córdoba”.
¿Qué ha sido de tu vida después del juego?
“Estuve como coach de pitcheo con los Cachorros. Formamos los Toros de Chontales con Julio Mairena y luego estuve en Barcelona, España, como entrenador. Pero ahora que he vuelto al béisbol aquí, no quiero desconectarme”.
¿Y ahora ¿qué?
“Quiero aprender del Boricua Jiménez y convertirme en un coach de pitcheo sólido. Sé que tengo algunas cosas que enseñar a los muchachos nuevos y he decidido prepararme fuertemente para poder instruir”, señala Wilfredo.
¿Dónde está Wilfredo López?
El otrora “as” de los Búfalos y los Dantos, es ahora el coach de bullpen de los Indios del Bóer.
Ciertamente Wilfredo tiene cifras respetables. Ganó 85 juegos y perdió 68. Luego como relevista, salvó 31.
Lanzó durante 1,322 entradas para una efectividad de 3.25, con 617 ponches y sólo 228 bases por bolas.
“Gerónimo” (con G) se volvió luego el grito de guerra para la Confederación Sioux, asentada en el medio oeste en EE.UU.