- Todos las miradas tras sus pasos
Edgard Tijerino M. [email protected]
Vicente Padilla no exageró un milímetro cuando le dijo a Bob Brookover, el cronista del Inquirer: “Todos en Nicaragua desean saber qué tal me va”… Es natural. Apenas hemos tenido unos cuántos “Super-Nicas” en el deporte internacional y nuestra desesperación por agregar otro, ha fabricado un extra de excitación alrededor del brazo derecho de Padilla.
Rosendo, Benard y Padilla. Esos son los atletas pinoleros de ocho columnas, que hacen tan necesario el Internet para cualquier cronista de deportes. Por ahora, no tenemos un cuarto, lo cual indica claramente que no producimos lo suficiente.
Todos estamos ansiosos por visualizar el futuro de Padilla, pero en béisbol, ninguna bola de vidrio es precisa. Los horóscopos y las predicciones se distorsionan fácilmente.
Con el esforzado Benard atrapado dramáticamente por la inutilidad, reducido a 161 puntos en este tenebroso spring training, todas las miradas son para Padilla, quien ha ponchado a 12 en 13 entradas y un tercio y lanza para 1.98 en carreras limpias después de tres aperturas, todas consistentes.
Cuando un pitcher obliga a bateadores del calibre de Alex Rodríguez y Juan González, que suman 40 millones con sus salarios, a decir que dispone del material requerido para establecerse como abridor en las Mayores, después de poncharlos dos veces consecutivamente, nuestra expectación crece.
“Él es difícil y puede pitchear con autoridad en las mayores”, aseguró el cubano Rafael Palmeiro, desajustado por completo con una bola de quiebre súbito del pinolero pese a su gran experiencia, habilidad y precisión.
El pitcher que encontré asustado en el Hotel Hyatt de Cincinnati durante la temporada de 1999, después de haber sido recién ascendido a las Mayores, con sólo tres meses de experiencia en las Ligas Menores, parece haber evolucionado lo suficiente para reclamar un puesto en la rotación de los Filis.
Uno piensa, desde aquí, que ha sido subestimado por el manager Larry Bowa; que en estos momentos, con lo que ha mostrado, necesita una revaloración; que su potencial está en pleno desarrollo y es superior a varios de los competidores.
Rumbo a los 25 años, la bola rápida de Vicente está zumbando por encima de las 95 millas. Ni Albert Williams ni Tony Chávez, ni Porfirio Altamirano, fueron tan violentos estando en la cima del Himalaya.
Viendo a Padilla trabajar eficazmente contra los grandes y aceitados cañones de los Rangers de Texas, el manager Larry Bowa admitió que algunas de sus perspectivas, están cambiando y que todavía tiene dos semanas para desembocar en decisiones ajustadas a lo real.
URGEN FIGURAS
Necesitamos una figura en la gran carpa, urgentemente, y Padilla es el hombre de las mayores expectativas. Él ha demostrado estar por encima de lo requerido para imponerse en Triple A y el béisbol del Caribe.
Todos estamos deseando que su próxima parada sea en la rotación de los Filis y tal posibilidad es considerada viable, sobre todo después de verlo ir a fondo contra futuros miembros del Salón de la Fama como Rodríguez y González.
Como abridor, Padilla puede ir en busca de dos cifras inalcanzables para Denis Martínez, más de 16 victorias en una campaña y más de 10 ponches en un juego… Eso no lo hace más grande por supuesto, aunque tiene su significado.