Las tropas norteamericanas no saben con exactitud cuántas son las bajas de los Talibán durante los bombardeos y ataques realizados en la operación Anaconda.

Operación Anaconda en la confusión

Kathy Gannon Gardez (AP) AFGANISTAN.- Después de 12 días de bombardeos y combates por 2,000 efectivos norteamericanos y afganos, la Operación Anaconda está terminando casi como empezó: en la confusión. Hasta ahora hay pocas pruebas para confirmar lo dicho por oficiales estadounidenses, de que cientos de combatientes de Al-Qaida y el Talibán murieron en los […]

Kathy Gannon Gardez (AP)

AFGANISTAN.- Después de 12 días de bombardeos y combates por 2,000 efectivos norteamericanos y afganos, la Operación Anaconda está terminando casi como empezó: en la confusión.

Hasta ahora hay pocas pruebas para confirmar lo dicho por oficiales estadounidenses, de que cientos de combatientes de Al-Qaida y el Talibán murieron en los combates.

Según combatientes afganos, se hallaron unos 25 cadáveres en la primera barrida de la zona, y el mayor general Frank L. Hagenbeck dijo a la prensa el jueves que el número de cuerpos hallados andaba en “los dobles dígitos”.

Tal vez haya cuerpos enterrados en cuevas que se derrumbaron durante el feroz bombardeo. Otros han sido despedazados.

También hay discrepancias sobre la cantidad de cuevas en torno de la aldea de Sha-e-Kot.

El comandante afgano Zia Lodin, uno de los jefes del asalto final sobre las posiciones de Al-Qaeda y el Talibán, dijo que no son más de cinco.

Un oficial norteamericano, que se negó a identificarse, dijo que hay “un par de docenas”, pero agregó: “Dios sabe cuántas más hay al otro lado de la montaña”.

Otro problema para los planificadores militares al evaluar las bajas enemigas es que no sabían cuántos combatientes de Al-Qaeda y el Talibán había al comienzo.

Lodin calculó que había unos 300 cuando comenzó la batalla el 2 de marzo. Otro comandante afgano, Jushkyar, coincidió en la cifra, pero agregó que “la mayoría de ellos se fueron” durante la batalla.

Los 20 prisioneros tomados durante la Operación Anaconda dijeron durante los interrogatorios que algunos dirigentes de Al-Qaeda de “segunda y tercera fila” murieron en Shah-e-Kot.  

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