Sergio Cuarezma Terá[email protected]
El secuestro repercute negativamente en las decisiones empresariales y de inversión, en las estrategias de atracción de inversiones, por ejemplo, en países donde el índice de secuestros es importante, baja el turismo, ya que las personas adineradas que lo practican son blancos de este negocio. Deteriora el clima de tranquilidad social y desestimula a quienes tienen la oportunidad de tomar decisiones de inversión en estos países.
Las cifras negras de este delito son altas, sin embargo, y aún no siendo un reflejo de la realidad, en 1995 se produjo un total de 6,500 secuestros, cantidad mayor que en cualquier otra región del mundo, según Patricio Vaca. En esta industria criminal Colombia es el líder con más de 1,500 secuestros al año, seguido por Brasil y México. Se reconoce que esta industria en Colombia sobrepasa los 500 millones de dólares, “cada seis horas alguien es secuestrado en Colombia”, según Thomas Hunter en Counterterrorism & Security Professionals.
En un estudio realizado por el Programa Presidencial para la Defensa de la Libertad Personal sobre el secuestro en Colombia, las etapas de la ejecución de secuestros con fines económicos se llevan a cabo en labores de inteligencia para seleccionar a las posibles víctimas, conocer su patrimonio a través de los Bancos, las actividades y rol que las víctimas desempeñan en el centro donde trabajan y el tipo de relación que sostienen con su familia, la forma en que se mueven, los lugares y las rutas que frecuentan. También la planeación del secuestro, el momento y el lugar en que se llevará a cabo y los recursos necesarios para su ejecución; por ejemplo, habitación, transporte y alimentación. En algunos países la forma de secuestrar consiste en vender a la víctima. Después de secuestrar a la víctima, la subastan al mejor postor dentro del medio de la delincuencia organizada para que éstos fijen el rescate, y como tienen todos los medios, pueden manejar la situación como mejor les parezca.
En Centroamérica, los países más afectados según un informe del PNUD del año 2000, son Guatemala, Honduras y Nicaragua, así, por ejemplo, Guatemala presenta niveles de registro de este tipo de crimen similares a Colombia, habiéndose registrado para 1997 un total de 1,739 secuestros, lo que supone un promedio de 17 por cada 100 mil habitantes. En Costa Rica, desde finales de 1999 se viene registrando un secuestro por mes.
Entre los principales factores asociados a esta criminalidad se pueden señalar la posible brecha entre ricos y pobres, que propicia un ambiente de inestabilidad económica que se deja ver en las estadísticas criminales, la creciente presencia del crimen organizado, las secuelas de los conflictos armados, la presencia masiva de armas de fuego y una tendencia hacia la resolución de conflictos por la vía violenta que desborda a las instituciones de control social en la resolución de los conflictos.
El autor es catedrático de Derecho Penal y Criminología.