Edgardo Jiménez López [email protected]
La culpa de los accidentes que desafortunadamente ocurren es de los policías de Tránsito, que en vez de estar en las esquinas para prevenir accidentes, como el del comisionado Morales, se colocan en las medias cuadras, escondidos detrás de algún árbol o vehículo, para multar al que infringe la ley.
Hace algún tiempo visité al viceministro de Gobernación, y éste me remitió a la comisionada Aminta Granera, jefa de Tránsito en ese momento, porque yo tenía un plan para ayudar a la Policía en sus funciones y a la vez descubrir la corrupción de algunos agentes.
Un grupo de personas sin manchas policiales estábamos dispuestos a servir como los ojos “invisibles” de la Policía, pues andando en vehículos particulares y vestidos de civil —como en realidad somos—, descubriríamos a buseros, taxistas y particulares que infringieran la ley, sobre todo en lo referente a velocidad y estado alcohólico. Éstos serían reportados inmediatamente. Sólo necesitábamos un radio para hacerlo más eficiente, ya que el costo del combustible y horas de labor corría por cuenta nuestra.
Se hicieron dos reuniones, nos dijeron que nos iban a llamar, pero nunca lo hicieron. En otra ocasión escribí a la comisionada Granera, pero nunca recibí respuesta.
Fue una lástima, porque hubiéramos servido de mucho.