Pablo [email protected]
David Rivera no tiene buenos recuerdos de su única participación en un torneo internacional de boxeo representando a Nicaragua.
Ese mal recuerdo lo arrastra desde noviembre de 2000, cuando fue vencido por el guatemalteco Cástulo González en su primera presentación del Campeonato Centroamericano de Boxeo que precisamente se realizó en nuestro país.
Según Rivera, fue estafado por los jueces, no recibió ningún tipo de respaldo por el fallo equivocado, y eso lo empujó a saltar rápidamente al boxeo profesional, cuando todavía era un joven de 15 años.
“Los jueces me quitaron la pelea. Eso me impulsó a debutar profesionalmente, porque estando en Nicaragua dejaron que me quitaran esa pelea… Además, venía de enfrentar muchos problemas en la etapa eliminatoria, porque hasta hacer selección amateur es por argolla (influencias)”, reitera.
Pero ese salto de Rivera no fue a la brava. Ya en el boxeo amateur nadie quería enfrentarlo, y como él mismo explica, solamente tiene dos combates profesionales por la misma escasez de contrincantes.
“Apenas llevó dos peleas. Yo siempre he querido pelear, pero parece que nadie quiere enfrentarme”, comentó Rivera. “Desde diciembre que peleé me vengo preparando y no he podido pelear, y ojalá los promotores encuentren a boxeadores que quieran enfrentarse conmigo”, añadió.
El interés de Rivera por el boxeo profesional no surge por casualidad.
Su padre, Degar Rivera, combatió profesionalmente en los años sesenta y setenta con el sobrenombre de “El Tigre de Darío”. Su hermano, Juan Carlos Rivera, también hizo su incursión en el pugilismo, pero sólo como aficionado.
Comenzó siendo un niño
Nacido el 14 de junio de 1985 en Ciudad Darío, Matagalpa, David es hijo de Degar Rivera y Yadira Maltez.
Es el menor de seis hermanos, y aunque se siente motivado por sus hermanos y su padre, a su madre nunca le ha gustado la idea que el “cumiche” practique el boxeo.
“Mi mamá se casó con un boxeador, pero nunca le ha gustado el deporte, porque cuando a uno lo golpean mucho, con la edad se miran las consecuencias”, explica.
“A ella siempre le digo que no se preocupe, mientras salga bien en la escuela y el boxeo”, insiste.
David recuerda que su primera pelea amateur la realizó a los 11 años, combatiendo en las 75 libras.
Pero en cinco años de aficionado, apenas pudo realizar 43 combates, con un palmarés de 37-6. Peleaba cada dos meses, por la misma escasez de rivales, pero no ha perdido la motivación para seguir adelante en una carrera deportiva que pretende coronar con la máxima distinción: la conquista de un título mundial.
“Como todo boxeador me gustaría ser Campeón del Mundo, poner en alto el nombre de Nicaragua”, asegura.
“Me gustaría medirme con los mejores de la categoría, para saber si realmente soy bueno y demostrar que tengo calidad para destacar en este deporte”, añade Rivera, quien tiene entre sus rivales más difíciles del boxeo amateur al “chapín” González, y los nicas Freddy Blandón, Álvaro Pérez y Danilo Espinoza.
Grandes aspiraciones
Rivera tiene grandes aspiraciones como deportista. Pero no se olvida de su preparación académica y profesional, ya que este año pretende lograr su bachillerato en el Instituto “Maestro Gabriel”.
Con el título de bachiller en mano, quiere optar a una carrera universitaria, quizás Ingeniería Civil, y con muchos sacrificios seguir con su carrera de boxeador.
“Desde que estoy en sexto grado he combinado el boxeo y los estudios. No he dejado ningún año y espero seguir así”, indicó.
¿Pero te considerás un buen estudiante para seguir con ambas ocupaciones?
“Soy bueno, porque nunca he ido a reparar clases”.
¿Saben en el Maestro Gabriel que sos peleador profesional?
“En el Barrio San Luis Norte todo mundo sabe que boxeo, también en el colegio. En amateur muchos compañeros me fueron a ver al gimnasio. Hace poco estaban pendientes de una pelea que sería pasada por televisión, pero se me cayó como casi siempre pasa”.
¿Sos respetado en la escuela?
“Hay muchos que se quieren probar conmigo, pero a mí no me gusta andar peleando porque quien saldría perdiendo soy yo con una lesión en las manos”.
¿Entonces, nunca has peleado?
“Sí lo he hecho. Cuando estaba en tercer año peleé con el hijo de un profesor. Aunque no quería pelear, él me provocó, le di un mal golpe que le abrió la ceja… Le hicieron tres puntadas, pero no me expulsaron porque el muchacho dijo que se había golpeado en una silla”.
¿Qué te impulsa en el boxeo?
“Es un deporte donde se gana bastante dinero. Si me resulta bien seguiré boxeando por mucho tiempo, pero si hay problemas mejor me dedicaré por entero a mis estudios”, finalizó el joven peleador, un verdadero “hijo de tigre”.