Mario Tiffer es el campeón del Alertón.

Vayan y vean a Mario Tiffer

Destaca al frente de los discapacitados en el Alertón Edgard Tijerino [email protected] Mamá, ¿allá se acaba el mundo?… “No hijo, no se acaba”… Demuéstramelo… “Te voy a llevar más lejos de lo que se ve a simple vista. Siempre se puede ir más allá”. Así comienza el libro “La Piel del Cielo”, de Elena Poniatowska, […]

  • Destaca al frente de los discapacitados en el Alertón

Edgard Tijerino [email protected]

Mamá, ¿allá se acaba el mundo?… “No hijo, no se acaba”… Demuéstramelo… “Te voy a llevar más lejos de lo que se ve a simple vista. Siempre se puede ir más allá”.

Así comienza el libro “La Piel del Cielo”, de Elena Poniatowska, ganador del Premio Alfaguara 2001, y exactamente eso mismo pensé mientras escuchaba el relato de un hombre de voluntad ardiente como Mario Tiffer, a quienes ustedes y yo, podremos ver el domingo 17 en el “Alertón 2002”, “piloteando” con maestría y determinación, una silla de ruedas, sintiéndose Fangio o Jim Clark.

Tiffer, actualmente de 35 años, ganador del Alertón 2001 en la categoría de discapacitados, y con pretensión de repetir el próximo domingo, tiene polio de nacimiento, pero no ha permitido que la polio lo tenga a él.

Siempre se ha estado moviendo hacia adelante con rapidez, y así lo veremos desde el banderazo de salida, abriéndose paso hacia la meta, hacia el premio, pero más que todo, hacia el nuevo reto, mostrándonos su carácter.

“Me gustan las dificultades porque desde pequeño aprendí a luchar contra ellas y superarlas”, me dice con una mirada firme, Tiffer, nacido en el Barrio Monseñor Lezcano, quien estudió hasta primer año de secundaria, y actualmente se desempeña como un experto en soldadura en un taller del Barrio Bolonia.

Lo veo entrenar con alegría, con la ilusión de volver a ganar la competencia que organiza Carlos Flores de la Esso, y me recuerda a Benini en cualquiera de los pasajes de la excepcional película “La Vida es Bella”.

“Nunca tuve complejos. Los derroté siempre. No me siento menos que nadie para realizar cualquier tipo de esfuerzos pese a estar consciente de mi limitación”, expresa, y pienso en lo que dice Mandino: Si Dios te cierra una puerta, es que te abrirá otra. Sólo necesitas estar atento.

“Me he preparado lo suficiente para ofrecer una gran carrera”, agrega, mientras demuestra su habilidad maniobrando esa silla de ruedas liviana que le garantiza movimiento.

“Puedo hacer cualquier tipo de movimiento con esta silla. Ha fortalecido mis músculos y mi mente, y eso me ha permitido mantenerme en pie de lucha como lo comprobarán el 17 en el Alertón”, apunta con orgullo Tiffer, quien nunca ha bajado la guardia.

Se aleja a toda velocidad, esquiva un par de baches, y luego continúa su avance alegremente… Parece un personaje sacado de una obra de Hemingway o un gladiador pidiéndole inspiraciones a su silla de ruedas.

Lo miro y me siento pequeño… Desde el fondo de mi alma, surge y me cobija una profunda admiración por él… Ciertamente, la vida es bella.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí