Alain BommenelAFP
GARDEZ.- Un frío glacial complicó todavía más la batalla contra cientos de hombres de Al-Qaeda, caídos en una trampa en las montañas afganas de Arma, sin otra opción, según un oficial estadounidense, más que “rendirse o ser aniquilados”.
“Tienen como opción rendirse o ser aniquilados”, afirmó el coronel norteamericano Joe Smith, jefe del estado mayor de las operaciones de la coalición, en la base militar de Bagram, al norte de Kabul.
Hemos asestado un golpe duro al enemigo. Hemos desorganizado sus líneas de defensa. Hemos aniquilado claramente más de la mitad de sus fuerzas y desorganizado sus circuitos de suministro”, agregó.
Pero responsables militares estadounidenses reconocieron durante los últimos días que se enfrentaban a adversarios más numerosos y resistentes de lo previsto inicialmente, en un terreno escarpado de alta montaña, donde sus hombres cayeron en varias emboscadas y donde la operación “Anaconda” ya dejó ocho muertos norteamericanos.
Un portavoz estadounidense, el mayor Bryan Hilferty, estimó el jueves que unos 500 hombres de Al-Qaeda habían muerto. Pero también declaró que nuevos refuerzos habían conseguido infiltrarse y sumarse al enemigo, de modo que las tropas de Al-Qaeda en las montañas podrían haber superado el millar de hombres.
Como problema añadido a las dificultades ya de por sí existentes, bajó la temperatura ayer en la provincia del Paktia, mientras soplaba un viento glacial y se amontonaban nubes en las montañas anunciando nieve.
Las fuerzas estadounidenses habían advertido el jueves que nuevas nevadas podrían interrumpir momentáneamente las operaciones aéreas, sin por ello comprometer la continuación de la ofensiva terrestre.
Ayer por la mañana, después de una nueva noche de bombardeos, se escuchaba desde Gardez, capital provincial del Paktia, el ruido de los aviones sobrevolando la zona de combate, con montañas de unos 3,000 metros de altitud cubiertas en parte por las nubes.
Alrededor de 2,000 hombres —estadounidenses, de otros países de la coalición antiterrorista y de las tropas locales afganas— participan en la ofensiva terrestre emprendida el 2 de marzo, apoyados por intensos bombardeos aéreos, lo que constituye una fase crucial dentro de la guerra que declaró la coalición dirigida por Estados Unidos a la red Al-Qaeda el pasado 7 de octubre.
Según el coronel Smith, los militares estadounidenses lograron apoderarse de nuevas grutas abandonadas por Al-Qaeda en las montañas y hallaron en ellas documentos que permiten identificar blancos “de alto nivel” entre los combatientes.
“Lo esencial que nos revelan esos documentos es que tenemos que hacer frente a un núcleo duro del enemigo que buscamos”, dijo el jefe del Estado Mayor, sin comentar la eventual presencia de Ossama Bin Laden.
RED TERRORISTA ATRINCHERADA
Según el coronel norteamericano Joe Smith, altos responsables de la red terrorista del fundamentalista islámico de Ossama Bin Laden se encuentran al parecer entre los asediados, que siguen atrincherados en las montañas del este de Afganistán después de una semana de enfrentamientos contra las fuerzas de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.