- La mitad de los barrios de la ciudad de Estelí se ven afectados por los mosquitos transmisores del dengue y la malaria, debido al pésimo estado higiénico sanitario. La ambientalista Rosa María Centeno advierte que “el problema se suscita por la escasa cultura ambiental de los ciudadanos y por la falta de un plan organizativo de la Alcaldía”…
Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELÍ[email protected]
Durante la época precolombina, la belleza y el ornato de las aldeas era una de las tareas principales de los cacicazgos. El sistema de limpia entre los indígenas era atendido de manera especial por hombres, quienes desempeñaban su trabajo con orgullo y la satisfacción de tener sus pueblos limpios.
Según afirman los historiadores, los gobernantes indígenas prohibían la venta y compra de productos fuera de los mercados establecidos, razón por la cual nadie tiraba basura en las calles. Posteriormente, ya con la influencia de los españoles, en algunas localidades los “aseadores” utilizaban carretas tiradas por caballos, que recogían la basura y la depositaban en los sitios debidamente autorizados.
Con este sistema de recolección de basura con carretones de tracción animal, los “aseadores” recorrían las calles por las mañanas y por las noches, tocando una campanilla para que la gente acudiera a depositar su basura.
Hoy en día las nuevas formas de vida dan lugar a una mayor producción y acumulación de basura. Gran cantidad de productos de uso diario llega a los hogares, escuelas o lugares de trabajo. Existe una gran variedad de estos productos, entre los cuales se encuentran: latas, empaques, envolturas, botellas y objetos de vidrio, entre otros.
LA CIUDAD MÁS SUCIA DEL NORTE
Estelí no escapa a esta problemática, y para muchos organismos ambientalistas esta ciudad se ha convertido en “la más sucia del norte del país”, debido al incremento de la población y al consumo exagerado de productos, muchos de los cuales se presentan envueltos en papel, plástico o cartón. A esto se suma la abundante propaganda y publicidad impresa en papel y repartida en la vía pública y que, casi siempre, es arrojada a la calle.
“Yo creo que Estelí es una de las ciudades más sucias de la región, porque en todos lados hay basura, y tenemos un problema ambiental serio en todos sus aspectos”, expresó Rosa María Centeno, Presidenta de la Asociación de Educadores Ambientalistas (Asodea).
En diferentes puntos de la ciudad se contabilizan siete basureros ilegales que dan un mal aspecto al municipio y que son focos de contaminación que provocan la proliferación de enfermedades como el dengue, la malaria y la diarrea.
“El problema se suscita por la escasa cultura ambiental de los ciudadanos y por la falta de un plan organizativo de la Alcaldía para ejercer el control de los basureros ilegales”, afirmó la licenciada Centeno.
El doctor Bismarck Rodríguez, responsable de Higiene y Epidemiología del Centro de Salud “Leonel Rugama”, detalló que producto de las charcas y basureros, los zancudos transmisores del dengue y la malaria tienen presencia en más de 50 por ciento de los barrios de la ciudad.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Estelí, Roberto Moncada Jirón, criticó que la Alcaldía carece de un estricto control para el cobro de la basura, y que ello queda demostrado en el poco dinero que recaudan mensualmente.
Además, señaló que las calles centrales se encuentran sucias porque los camiones recolectores de basura pasan muy pocas veces, y en algunas ocasiones definitivamente no transitan, dejando malestar entre los pobladores.
ALCALDÍA JUSTIFICA
Francisco Valenzuela, el edil esteliano, justificó que la comuna carece de la capacidad técnica para recoger la totalidad de la basura, y señaló que gran parte de los desechos son producidos en el centro de la ciudad, y que, paradójicamente, los barrios periféricos son los más limpios de la localidad.
Valenzuela se quejó porque la mayoría de los pobladores se niegan a pagar el tributo por la recolección de basura, expresando que al año solamente recaudan la cantidad de 45 mil córdobas, cuando cada mes gastan 50 mil en mantenimiento de los camiones.
La Alcaldía también se plantea el mejoramiento del sistema de cobro del servicio de basura, ya que la ciudadanía se queja de que los cobradores son deficientes para llevar los recibos a cada uno de los barrios, así como desarrollar una fuerte campaña de sensibilización para crear una cultura ambiental.
El procurador regional ambiental, doctor José Luis García, afirmó que esa institución ayudará a la reglamentación de Ordenanzas Municipales para aplicar las sanciones correspondientes a personas naturales o jurídicas que atenten en contra de la salud de la ciudadanía, al depositar la basura en lugares inapropiados.
ADQUISICIÓN DE UNIDADES MODERNAS
Una comisión de la Alcaldía viaja al Ayuntamiento holandés de Delf para traer tres modernos camiones recolectores de basura, un tractor y una unidad para la Dirección Departamental del Cuerpo de Bomberos.
La donación de la flota vehicular forma parte de un hermanamiento entre las ciudades de Delf y Estelí. Recientemente un equipo de especialistas del Ayuntamiento holandés visitó la ciudad esteliana para conocer la problemática de la basura.
La delegación holandesa consideró conveniente la donación del lote de vehículos, ya que los actuales camiones recolectores de basura son obsoletos para enfrentar el cúmulo de desperdicios que se produce en Estelí.
Carlos Pino, responsable de Servicios Municipales de la Alcaldía, indica que mensualmente una flota vehicular de seis camiones, en regular estado, recoge las 1,800 toneladas de basura procedentes de 53 de los 63 barrios de la ciudad de Estelí.