Edgard Rodríguez C. [email protected]
Aun cuando en el pasado habían existido cátcheres de potente ofensiva como Yogi Berra o Roy Campanella, por citar dos ejemplos, fue con el arribo de Johnny Bench que la receptoría tuvo una verdadera redefinición.
A partir de Bench, ya no resultó cómodo sobrevivir en el béisbol a base de guante y brazo. Había que batear. Y así llegamos hasta la era de los Mike Piazza e Iván Rodríguez que se perfilan como los mejores exponentes en la actualidad.
Bench fue sin espacio a dudas, un perno central en la “Maquinaria Roja” de Cincinnati, que dominó el juego durante un buen período en los setenta. Su guante y brazo eran una garantía y el bate, un cañón.
“Aquí (en Nicaragua) yo he sido el Johnny Bench”, me dijo una vez Vicente López sin alardear…
“Vos sabés que yo hacía de todo, y con el bate era cosa seria”, agregó… Y salvando distancias, no hay ni que discutírselo.
Ciertamente, Vicente a ha sido nuestro “Johnny Bench”. Su valioso jonrón ante Cuba en 1972 y el promedio de .436 puntos en 1978, además de múltiples hazañas más, lo ha situado hondo en la consideración popular.
Sin embargo, Marlon Abea, el enmascarado del Bóer, está por aterrizar en la pista de los mil hits conectados, mientras acumula cifras que deben convertirlo en el catcher más ofensivo de nuestro béisbol.
A Abea le faltan 14 hits para convertirse en el integrante número 30 del club de bateadores de mil cohetazos. El año pasado cruzó la frontera de los 100 jonrones (105) y hace unos días avanzó sobre 600 remolques (607).
En algunos de esos aspectos, Marlon está sobre Vicente, lo que no significa necesariamente que sea mejor. No es ese el punto. Porque, además, Abea ha acumulado más turnos que López, quien se fue con 872 hits en 2,721 chances, con 116 jonrones y 508 impulsadas.
Sin embargo, sus estadísticas deben proyectarlo como el receptor más ofensivo, encima de Tomás Guzmán, José del Carmen Barberena o Jairo Mendoza, quien está cerca de los 100 cuadrangulares (98).
Las cifras de Abea crecen y en líneas generales ha sido un receptor muy completo.