Cathene RamaAFP
GINEBRA.- Un grave caso de abusos sexuales a menores en campamentos de refugiados de África occidental empañaba la imagen del mundo de la ayuda humanitaria.
En Guinea, Liberia, y en menor medida en Sierra Leona, varias decenas de trabajadores humanitarios masculinos son sospechosos de haber trocado ayuda por relaciones sexuales con muchachas refugiadas en edades comprendidas entre los 13 y los 18 años.
En esos tres países se encuentran varios cientos de miles de refugiados y desplazados liberianos y sierraleoneses expulsados de sus hogares por 10 años de guerra civil.
Advertidos por responsables en el terreno preocupados por la amplitud de la explotación sexual de menores en los campamentos de refugiados, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la organización no gubernamental británica Save The Children, enviaron una misión de evaluación del 22 de octubre al 30 de noviembre.
La misión recogió numerosos testimonios directos que demuestran lo extendido de la práctica a la que se entregan muchos empleados de las agencias humanitarias en cuanto disponen de cierto poder.
“El problema no afecta sólo a África occidental, pero aquí se presenta como particularmente agudo”, dijo el portavoz de la Acnur, Ron Redmond, en Ginebra.
“La gran mayoría de los presuntos autores aparentemente pertenecen al personal local de las diferentes agencias y de las ONG”, agregó.
“Pero con una preocupación de transparencia, estimamos que somos los primeros responsables de la protección de los refugiados en los campamentos, y por tanto reconocemos que tenemos parte de responsabilidad en esos hechos”, concluyó.
En momentos en que empieza la investigación, a pedido del Acnur, se revelaron las primeras conclusiones de la misión basada en testimonios de 1,500 niños y adultos.
Los testimonios deben aún ser verificados, pero de ellos surgen los nombres de 67 personas sospechosas de haber recurrido a tales prácticas.
Estas personas pertenecen a unas 40 organizaciones entre diferentes agencias de la ONU, miembros de la Fuerza de Mantenimiento de la Paz en Sierra Leona (Minusil), ONG locales e internacionales y agencias gubernamentales.
Los nombres no han sido citados para no poner en peligro a las víctimas. Los niños interrogados dijeron todos conocer por lo menos a uno entre ellos que fue víctima de abusos.
TESTIMONIO DEL ABUSO
“Aquí nadie puede obtener la CSB (ración de alimentos) sin sexo primero. Dicen: un kilo contra sexo”, asegura una refugiada en Liberia. “Si ven caminar a una chica con una bolsa de plástico en la cabeza, ya saben cómo la consiguió”, dice un refugiado responsable de un campamento en Guinea.
Para los autores de la misión existe una “conspiración de silencio” alimentada por los propios trabajadores humanitarios.
Los refugiados callan porque temen que si dicen algo sufrirán represalias o se verán privados de ayuda.