- Mag-For dice que hay control
- Especialista indica que enfermedad no es tan alarmante como otras
María Antonia López M. [email protected]
MALACATOYA, MANAGUA.- Los ganaderos que bordean el Lago de Nicaragua, muestran preocupación porque el virus, denominado Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (RBI), aún persiste en la zona, aunque las autoridades de salud animal del Ministerio Agropecuario sostienen que no debe existir tal alarma, ante esa enfermedad por cuanto hay otras de mayor peligro como el ántrax.
La RIB fue diagnosticada el mes pasado, cuando los productores empezaron a notar que las vacas, con mayor propensión al contagio, abortaban o mostraban síntomas de problemas respiratorios por lo cual el Mag decidió hacer una inspección encontrando hasta un 40 por ciento del hato nacional contagiado.
A partir de esa fecha, se introdujeron al país las primeras vacunas contra el virus, que fueron importadas por casas comerciales.
No obstante, los productores, ubicados en las costas del Lago de Nicaragua, aún se encuentran temerosos, porque en los últimos días han visto nacer fetos deformes o bien encuentran a las vacas muertas en los pastizales.
Mauricio Aguirre, mandador de una finca, manifestó que las vacas no producen igual cantidad de leche y han bajado de peso, aunque considera que la situación se ha ido normalizando.
Mientras Francisco Mendoza, pequeño productor, externó que aún no ha vacunado, tampoco conoce el precio exacto de la medicina “aunque tenemos unas tres semanas de no ver animales muertos”.
El mandador de la finca San Ignacio, Napoleón Talavera, dijo que el dueño del ganado ya había vacunado, y no tienen problemas. No obstante, señaló que los pequeños productores van a seguir teniendo inconvenientes porque no tienen capacidad para comprar la vacuna o movilizarse hasta donde las venden “el Mag-For debería traerlas”, recalcó
Para el señor Abelardo Henríquez, la situación no ha sido del todo fácil, desde que el virus se concentró en la zona, ha perdido al menos unos 40 animales, y en estos días han continuado vacunando, y a algunas les ha acelerado el proceso de muerte.
Henríquez sostuvo que los productores deberían contar con mayor apoyo del Mag-For, e indicar dónde comprar la vacuna.
Eduardo Sacasa, de la Dirección General de Sanidad y Protección Animal (DGPSA) del Ministerio Agropecuario y Forestal explicó que los veterinarios tienen presencia casi permanente en la zona, y han estado verificando que la situación en el ganado no es tan aguda.
Señaló que han encontrado reses enfermas pero dicha situación es causada por la mala alimentación a la cual son sometidas, en temporada de verano.
“Algunos les dan de comer gallinaza, y con eso se transmiten enfermedades bacterianas que conllevan a otras no controladas y les causan la muerte”, explicó Sacasa.
Sobre el acceso a las vacunas, manifestó que no están en capacidad de controlarlas porque eso depende de las casas comerciales.
Aclaró que cualquier vacuna inyectada cuando un animal está enfermo, puede acelerar el proceso de la virosis contraída y hasta causar la muerte, por tanto, recomendó que no se aplique si se detecta algún contagio, no necesariamente está vinculada con la RIB.
ENFERMEDAD VIRAL «LA RIB»
Estudios realizados sobre la enfermedad indican que es producida por un virus de la familia Herpesviridae, el cual permanece activo durante 10 días a 37°C pero se inactiva en 21 minutos a 56°C.
Ha sido identificada en México, Estados Unidos y Canadá, y en algunos países de Sudamérica, así como en Nueva Zelanda, Australia, el Reino Unido, Sudáfrica, Zimbabwe, Japón y Europa.
La enfermedad se aloja en todos los bovinos de cualquier edad y raza. La enfermedad ocurre naturalmente en animales que en su mayoría hayan cumplido 6 meses de edad. La enfermedad afecta sólo a los rumiantes.
El virus aparece en mayor concentración en el tracto respiratorio, y se pueden considerar como las principales fuentes de infección el exudado nasal y los aerosoles respiratorios.
El virus puede persistir en un animal recuperado y ser eliminado intermitentemente hasta por 17 meses después de la infección, pudiendo permanecer latente indefinidamente después de la infección natural.
La introducción de animales nuevos a un rebaño precede con frecuencia a un brote de esta enfermedad.
Sin embargo, puede presentarse simultáneamente en varias granjas lecheras de una zona y diseminarse de éstas a las adyacentes hasta que toda la zona se ve afectada.
Evidentemente el confinamiento del ganado de engorde y de los hatos lecheros grandes favorece las condiciones para una transmisión rápida.
Las operaciones obstétricas, el coito y el lamido de los órganos genitales de animales susceptibles por animales portadores se consideran el medio común de transmisión de la forma genital de la IBR.