- Chinandega se “robó” el corazón de Charles y Judi Miller, un matrimonio de Wisconsin que se ha entregado a ayudar a los más desprotegidos
Carol MunguíaCORRESPONSAL/[email protected]
De regreso a su país de origen, el altruista matrimonio de Charles y Judi Miller lleva consigo un volcán de inquietudes de ayuda para Chinandega.
Durante su estancia en la ciudad, a esta pareja les fueron dedicadas las promociones de los organismos que más ayudan desde Apletton, Wisconsin.
La primera fue la graduación de 70 modistas del Centro de Costura “Compañeros de las Américas”. La segunda “El XV bautizo de nuevos integrantes al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chinandega”.
En su estadía, los Miller supervisaron las donaciones realizadas, entre éstas el orfanato de San José, los dos hospitales y escuelas hasta donde ha llegado la ayuda de material escolar para los niños pobres.
El doctor Victorino Sáenz, Coordinador del Consejo Consultivo del Hospital “Mauricio Abdalah”, acompañó a los Miller por el viejo hospital, quienes junto a su hijo Brian, médico intensivista en Estados Unidos, conocieron de cerca las necesidades básicas de la unidad.
“Identificamos tres necesidades: equipo médico, medicinas y ropa”, sintetizó el galeno, dedicado ahora a labores de beneficencia para Chinandega.
Fue de esa forma que los Miller conocieron que el centro asistencial carece de sábanas, toallas y pijamas para los médicos en la sala de parto y quirófanos.
“Hace falta reponer equipos como lavadoras, secadoras y planchadoras, que ya están obsoletas por el paso del tiempo. En el HMACH se lavan tres mil libras de ropa diariamente y la capacidad instalada del equipo es de 120 libras, lo que indica que hacen hasta 16 lavadas por día”, opina el señor Pedro Chávez, operador de caldera.
LAZOS DE SOLIDARIDAD
En los actos de despedida, el presidente del capítulo de Chinandega, ingeniero Amadis Anduray, dijo a los distinguidos huéspedes: “ocurrieron dos tragedias en dos países distintos, pero comprometidos con los lazos de solidaridad. El Mitch aquí, el terrorismo allá, un minuto de silencio por esos muertos”.
-El señor Anduray continuó diciendo que “una vez que ya vieron nuestras necesidades, aliento a la familia Miller y al voluntariado de Appleton, que continúen ayudando desinteresadamente a la consecución de los proyectos y a la preparación de los recursos humanos, que integran los grupos de socorro de esta ciudad”.